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26 de junio de 2010

NICK CABEZA EN LLAMAS CAGE

Hace poco vi de nuevo la película Ghost Rider, que por aquí tradujeron como El vengador fantasma. Otro excelente cómic asesinado por Hollywood, según los fanáticos (no puedo opinar sobre eso, no lo he leído). A mí me gustó el concepto, pero sí, incluso sin conocer el material original, la película es bastante tonta. Empezando por el reparto, donde el único personaje decente es la moto (no, en serio, la moto está genial, ¡quiero una!). Encima, no trago a Eva Mendes, cuyas únicas habilidades artísticas son poner cara de tonta, mostrar su enorme trasero y posar desnuda para PETA.

Y, desde luego, está Nicholas Cage, con su sensible y galardonado rostro eterna cara de cordero degollado. Uf.

Sin embargo, hemos de admitir que Nick mejora mucho cuando su cara desaparece para dejar lugar a una calavera en llamas. Más o menos como mejoraría la inteligencia de algunos casi todos los políticos si los degolláramos a la francesa y les pusiéramos pulpos vivos sobre el cuello (de verdad, que los pulpos son listísimos para no tener esqueleto).

Entonces me puse a pensar que quizás muchas películas de Nicholas Cage se volverían más interesantes, para mí y para otros, si en lugar de ponerlo a él hubieran puesto al motociclista fantasma. ¡Incluso mejorarían las películas donde Cage hizo un buen papel! Dejando Las Vegas, por ejemplo. Ya saben, esa donde el personaje principal decide suicidarse de la manera menos práctica posible: bebiendo hasta colapsar (como si dejarse comer por pirañas no fuera más rápido y efectivo; vamos, que no hace falta mucha imaginación para suicidarse de forma menos melodramática).

¡Sííííííí! ¡Combustible para mi fueguito!

El motociclista fantasma no habría perdido su tiempo bebiendo hasta morir, dándonos ganas de pegarle un tiro para terminar la película de una buena vez; el motociclista fantasma habría alimentado sus llamas con la bebida y luego se habría ido a jugar a algún casino. Díganme si eso no habría sido más entretenido. Y seguro que a Elisabeth Shue también le habría gustado más.

A ver, ¿qué más hay en su filmografía? Ah, sí, Con Air. La del ex convicto de buen corazón que queda atrapado en un avión con un montón de convictos medio locos. Nick se lo pasa peleando con ellos toda la película con tal de llevarle a su hijita un animalito de peluche. Termina aterrizando el avión en medio de la ciudad (sorprendentemente, no atropella a ningún peatón, que es lo más asombroso de toda la película). Pongamos al motociclista fantasma y ¿qué nos queda?

Grrrrr. Ningún reo se mete entre mi hijita y yo.

Listo. El motociclista habría liquidado a los convictos en la mitad del tiempo, y luego habría llevado a su hijita en moto a una convención de Hells Angels.

Otra peli disparatada de Cage: Contracara. Ahí él hace de malo y le cambian la cara por la de John Travolta (lo cual es discutible como mejora estética, porque no todas las mujeres consideramos guapo a Travolta). Quitemos a Cage, pongamos al motociclista y...

¡Ja ja! ¡A ver cómo hacen para sacarme la cara!

Bueno, claro que entonces no tendríamos película, pero Contracara tiene un argumento tan ridículo que la adición del motociclista fantasma la volvería más realista. Puestos en ello, también habría cambiado al personaje de John Travolta por su personaje de Flecha Rota, que era deliciosamente perverso. Y menudo peliculón se habría armado con eso (tal vez deba escribir el libreto).

Ahora pasemos a la peor peli de Cage que he visto (una remake, encima): El hombre de mimbre. Trata de un hombre muy estúpido que cae en una trampa de mujeres chifladas pertenecientes a un culto feminista. Las mujeres atrapan al protagonista y lo convierten en un sacrificio humano, lo cual, bien mirado, es un acierto, porque el personaje de Cage resulta demasiado estúpido para vivir (yo ya estaba deseando que alguien lo matara). Pero si ponemos al motociclista con la cabeza en llamas...

¿Conque me iban a quemar, eh? ¿A mí?
¡¡Ja ja ja!! ¡Ya veremos quién quema a quién!

Si se animan, podemos mejorar el resto de la filmografía de Cage, empezando por Presagio (Knowing). ¿Voluntarios? :-D

G. E.

20 de junio de 2010

NO LES TENGO LÁSTIMA

Aclaro: no es que me haga feliz la desgracia ajena. Pero hay un montón de gente a la que me es imposible tenerle lástima, ya sea porque ellos mismos se metieron en líos o porque se quejan de estupideces.

Para empezar, no me dan lástima los toreros. Es que en general no me parece buena idea que una persona se meta con una bestia de media tonelada, y encima para fastidiarla. Diría más bien que es una práctica poco recomendable. O sea, cuando algún torero termina ensartado en un toro, mi primer pensamiento es: "¡Tú te lo buscaste!" Y por ahí también me sale un: "¡Ja! ¡Bien por el toro! ¡Olé!"


Tampoco me dan lástima los fumadores. Hace más de medio siglo que se sabe que fumar es malo para la salud. Menos mal que no soy doctora, porque si un paciente fumador mío se quejara de que tiene cáncer de pulmón, o de que no puede dormir por las noches porque tose como una vieja vaca tuberculosa, o de que su agujero en la tráquea es antiestético... en fin, que le pegaría en la cabeza con mi estetoscopio.

En mi opinión, los millonarios quejosos son insoportables y no merecen siquiera que se los escuche. ¿Que te embargaron el yate porque no lo podías pagar? ¿Que en el acuerdo de divorcio te tocaron solamente 100.000 dólares al mes? ¿Que estás nadando en dinero pero te molesta no poder comprarte otra mansión en Miami? En serio, ¿esperas que me compadezca de ESO? Aguarda, voy a buscar mi escopeta. No te muevas, ya regreso.

Las personas que practican deportes de riesgo tampoco despiertan mi compasión. Los alpinistas, por ejemplo. Claro que, en general, ellos asumen que sus pasatiempos son peligrosos, y jamás los he oído quejarse. Pero si alguno lo intentara... más le valdrá no quejarse conmigo, porque considero que la vida es demasiado valiosa para arriesgarla por un chute de adrenalina.


¡Adiós, señor alpinista!

Ustedes habrán visto la película Tiburón, me imagino. Claro que ahora, con la cuestión de la ecología, todos sabemos que hay que cuidar a los tiburones porque son parte del equilibrio natural de las especies. Sin embargo, eso no significa que los tiburones se hayan vuelto cariñosos y vegetarianos. Quien vaya a nadar entre tiburones por diversión y pierda un brazo... ¿¿para qué se creyó que los tiburones tienen tantos dientes, eh?? Usted se lo buscó. Ahora no chille.

También me revientan las personas talentosas que echan a perder su talento con malos hábitos. Whitney Houston, por ejemplo. Por ahí también está Amy Winehouse.


Bueno, por lo que leí hoy en el periódico, parece que ahora Amy está sentando cabeza. ¡¡Bien!! Espero que le dure y edite otro disco. Me gusta cómo canta. ¡Y suena mucho mejor cuando no está ebria! [4/8/16: Amy murió pero por suerte apareció Adele, quien tiene una voz similar pero es mucho, mucho más lista en cuestiones de cómo llevar la vida. Whitney también murió. Bue. Se veía venir.]

Algunos motociclistas no han entendido esta simple ecuación:

cráneo humano + asfalto + fuerza = sesos desparramados

¡¡Usen el casco, que para eso está!! De lo contrario, si terminan apachurrados como un huevo contra un muro... no les tendré nadita de lástima. Sorry!

Por último, a pesar de que en la actualidad casi todo el alimento se cría o se cultiva, todavía hay personas a quienes les divierte cazar por deporte. Apoyo la caza para subsistir y cuando hay sobrepoblación de alguna especie, pero si un cazador va a matar especies en peligro de extinción, o cualquier cosa que se le cruce por delante, y termina devorado por un oso... ¡¡¡bien por el oso!!!


Me voy a buscar gente con verdaderos problemas para tenerle lástima... y echarle una mano :-)

G. E.

14 de junio de 2010

CÓMO ENOJAR AL VETERINARIO

En general los veterinarios somos las personas más tolerantes del mundo. Es que no tenemos más remedio: nuestros pacientes no pueden decirnos qué les duele, a veces atacan sin razón aparente, y aunque nosotros los amamos, ellos a menudo nos detestan. Si no fuera por nuestra vocación, quizás los tiraríamos por la ventana (lo cual, por supuesto, no sería nada bueno para el negocio).

Sin embargo, sí hay una lista de cosas que nos hacen enojar. Y mucho. Cualquier propietario de mascotas que esté leyendo esto hará bien en copiar la lista y guardarla por ahí para futura referencia. No es que los veterinarios vayamos a tirar a los propietarios por la ventana cuando nos hacen enojar (también sería malo para el negocio), pero tener estas cosas en mente mejorará mucho la relación cliente-veterinario. Porque créanme: aunque en el momento de la consulta no digamos ni una palabra cuando alguien nos hace enojar, es muy probable que más tarde hablemos las cosas entre nosotros. Y ya se sabe que los chismes corren...

Por eso, hete aquí la lista de cosas que nos hacen enojar:

CLIENTES QUE BUSCAN TERAPIA

A ver, déjenme explicar esto de la forma más sencilla posible: los veterinarios NO SOMOS MÉDICOS NI PSICÓLOGOS. Los veterinarios atendemos MAS-CO-TAS. O sea, cualquier bicho EXCEPTO el Homo sapiens. ¿Está claro? De hecho, en los veterinarios se aplica más que en ningún otro grupo humano el dicho ese de "más conozco a los hombres, más quiero a mi perro", sólo que en nuestro caso son todos los perros y gatos.

Algunos clientes, sin embargo, piensan que porque los veterinarios somos amables, y nos gustan los animales, y no nos ponemos en un pedestal como los médicos, a nosotros sí pueden contarnos todas las cosas que los médicos no escuchan.


En estos casos, es muy probable que el veterinario ponga cara de paciencia y dija "ajá, ajá" en los momentos adecuados, pero por dentro estará imaginando que le mete una bola de algodón en la boca al cliente parlanchín. A los veterinarios NO NOS INTERESAN los problemas familiares de los clientes, ni sus neurosis, ni lo que comieron en la cena de Navidad; nos interesa saber QUÉ ES LO QUE LE PASA A LA MASCOTA. ¡¿Podrían decirnos de una buena vez cuál es el puñetero motivo de consulta?! Gracias.

CLIENTES QUE HUMANIZAN A LAS MASCOTAS

No todos los veterinarios detestamos esto, pero sí unos cuantos. Los clientes que humanizan a sus mascotas son un problema, porque los animales, y presten atención a esto, LOS ANIMALES NO SON PERSONAS CON PELO, Y MUCHO MENOS NIÑOS. Los animales no entienden el idioma español, por más que comprendan algunas palabras y tonos de voz. Hagan este experimento: díganle a su perro, con tono dulce, "chucho de porquería, esta noche te voy a descuartizar con un cuchillo de carnicero". El perro, en lugar de salir corriendo, seguro moverá la cola, probando mi punto.

Lo malo de humanizar a las mascotas es que les crea problemas de conducta e incluso problemas de salud. Los animales tienen reglas diferentes y organismos diferentes, y hay que respetar eso por el bien de la mascota.

De lo contrario, luego no se quejen con nosotros si el perro es el dueño de la casa, o si ladra todo el día, o si se enfermó porque ustedes le dieron algo que a él le gusta mucho pero que es tóxico para los perros.

¡¡Y NO, LOS ANIMALES CARNÍVOROS NO PUEDEN SER VEGANOS!!

CLIENTES NEGLIGENTES Y MENTIROSOS

Los clientes negligentes y mentirosos son una cruz, porque complican un trabajo que de por sí ya es complicado. En serio, ¿usted recién notó ayer en su perro ese tumor del tamaño de una pelota de fútbol? No me diga, ¿recién ayer el gato se puso así de esquelético? Y puestos en ello, ¿cómo es que no se ha fijado en que su mascota está cubierta de pulgas y garrapatas?

No es que el veterinario se vaya a poner a gritar o algo así, pero es muy probable que su cara se ponga roja y que por dentro esté pensando: "¡¡¡GGGGRRRRRRRRRR!!!"

No nos mientan. Legalmente no les podemos pegar por mentir (y créanme, nos damos cuenta cuando los clientes mienten), y lo único que conseguirán es perjudicar a su mascota, porque las mentiras dificultan el diagnóstico.

Y para los clientes negligentes: por favor, olvídense de tener mascotas. Si quieren acariciar algo suave y peludo, mejor cómprense un oso de peluche. Gracias.

CLIENTES MÉDICOS

No los odiamos, pero sí son algo latosos. Se creen que lo saben todo. "Me parece que mi gato tiene inflamada la úvula." Ajá. Qué interesante, porque los gatos no tienen úvula. Vaya a atender a un Homo sapiens, por favor, y déjenos hacer nuestro trabajo.

CLIENTES CON MASCOTAS EXÓTICAS

Por supuesto, no odiamos a las mascotas exóticas per se, pero ¡¡qué ganas de complicarnos la vida sus excéntricos propietarios!!


Antes de que el propietario empiece a preguntarle al veterinario por qué su xipo-lo-que-sea no se reproduce (¿y qué hace, por cierto?; ¿pone huevos?), quizás deba aclarar a qué género animal corresponde. En serio, señor cliente, ¿no podía conseguirse una mascota más convencional? Entiendo que los gatos y perros quizás sean demasiado corrientes para su chiflada maravillosamente única personalidad, pero hay tropecientas mil especies animales, y si los veterinarios tuviéramos que estudiarlas todas nos llevaría mil años conseguir el título. Así que, por favor, la próxima vez consiga una tortuga, una iguana o un cobayo. Otras mascotas que en general no estamos preparados para atender (excepto los veterinarios de zoológicos): pangolines, ratas topo, oricteropos, puercoespines, mandriles, babirusas, ranas tropicales venenosas y dragones de Komodo.

CLIENTES CON MASCOTAS GORDAS

Los perros y gatos no pueden robar comida del refrigerador. Tampoco pasan voluntariamente su tiempo engullendo comida chatarra enfrente del televisor. Así que, sr./sra. propietario/a: ¿¿podría poner a su mascota a dieta de una buena vez, antes de que explote??

CHANTAJE EMOCIONAL

Es la estrategia #1 de los clientes que no quieren pagar las cuentas. "Yo no tengo dinero para pagar el tratamiento, pero ¿cómo va a dejar que se muera mi perrito/gatito? ¿No estudió veterinaria porque le gustan los animales?" Pues sí, a los veterinarios nos gustan los animales. Y no, no nos gusta que los animales mueran por cuestiones económicas. Pero los veterinarios TAMBIÉN TENEMOS QUE PAGAR LAS CUENTAS. El chantaje emocional no funciona en los supermercados. Podemos financiar el pago en cuotas mensuales, si quiere, pero guárdese el chantaje emocional para alguien más. En serio, es un golpe bajo, juego sucio, patada en el cu... o como quiera llamarle. En suma, un fastidio. Culpe, si le apetece, al capitalismo, pero corte el rollo.

GATOS PSICÓTICOS

Es quizás la única cosa molesta que no es culpa del propietario. Es muy posible que Michifús sea un santo en la casa y que ronronee cuando lo acarician, pero apenas llega al consultorio veterinario, se convierte en un engendro perverso como demonio recién salido del averno. Más o menos como esto:


Es muy difícil manejar a los gatos psicóticos, porque a diferencia de los perros, los gatos son flexibles como anguilas y tienen un total de 18 garras afiladas, que en el momento de un ataque se vuelven armas mortales. O sea, el gato psicótico es una criatura feroz, ágil, invencible, furiosa, esquizofrénica y con tendencias homicidas. Algo así como una cruza entre Hannibal Lecter, medio rollo de alambre de púas y un abrigo de pieles.

Si usted tiene un gato así, por favor tráigalo en una bolsa resistente. Con que nos dé dos minutos para inyectarle un calmante será suficiente. De lo contrario... si el veterinario queda desfigurado, tendrá que vérselas con su abogado. Pero no es nada personal, ¿eh? Sólo son gajes del oficio :-)

G. E.

Artículo relacionado: CÓMO ALEGRAR AL VETERINARIO.

8 de junio de 2010

EXAGERANDO ATRIBUTOS

Otra cosa que me pregunto a menudo es: ¿por qué ya nadie aprecia la belleza natural? ¿Será porque la belleza natural no sirve para vender productos? Bueno, ésa es una buena razón (para los fabricantes de productos); todavía no he visto propagandas que digan: "Mujeres, sean felices con lo que la naturaleza les dio." Es más rentable convencer a las mujeres de que si no tienen las axilas suavecitas como culito de bebé, los rizos tan perfectos como cables telefónicos y los labios tan brillantes como una supernova, entonces estarán condenadas a la soltería y la infelicidad, y a ser unas viejas con pelos en la barbilla y muchos gatos en lugar de hijos (oh triste destino).

Es verdad que la belleza es buena para la autoestima, pero tenemos que dejar de llevar ciertas cosas a los extremos por una simple cuestión de cordura ¡y hasta de supervivencia!

Ejemplo #1: pestañas ¿telescópicas?

En serio, ¿no les hace gracia la expresión? ¿Pestañas telescópicas? Cada vez que veo a Penélope Cruz hablando de pestañas telescópicas, les juro que me dan ganas de tirarle algo por la cabeza. Un telescopio de verdad, por ejemplo. (Bueno, quizás no sepa lo que es un telescopio, la pobrecilla. Ser una estrella de cine en realidad no tiene nada que ver con la astronomía.)

En fin, la verdad es que las pestañas largas son bonitas... hasta cierta longitud. Aunque no me lo crean, hay un procedimiento quirúrgico para insertar pelos en los párpados, y que así las pestañas crezcan mucho más de lo normal. ¿La desventaja? ¡¡Hay que recortarlas cuando crecen demasiado!! Yo no puedo imaginarme podando mis propias pestañas como si fueran arbustos; ya tengo bastante con la poda de mis plantitas. También tengo bastante peinando mi hirsuta fantástica cabellera como para encima desenredar mis pestañas por la mañana.

No sé, no sé. Las mujeres usan máscaras para estirarse las pestañas, y supongo que ellas piensan que así se ven más atractivas. En cambio, yo las veo más o menos así:


Uf. Prefiero pestañas de tamaño normal, gracias. Sin embargo, se me han ocurrido algunos usos para las pestañas telescópicas. Por ejemplo, quitar el polvo de los muebles o picar los ojos de algún asaltante (una podría escapar mientras el asaltante se quita de los ojos las pestañas gigantes; todos sabemos lo irritante que es tener una pestaña dentro del ojo).

Ejemplo #2: labios hiperinflados

Muchas mujeres están llevando la cuestión de los labios a extremos ridículos. En serio, ¿qué tienen de atractivo los labios gigantes? Y no me refiero a los labios llenitos, sino a esas trompas que apenas caben en la cara, más o menos como esto:


Yo veo a las mujeres con labios así y mi primer impulso es preguntarles: "¡¡Madre mía!!, ¿qué te pasó? ¿Acaso te picó una abeja? ¿Se te atascaron los labios en el tubo de la aspiradora? ¡¡Tienes que ver al médico YA!!"

Usos alternativos para los labios gigantes: destapar caños obstruidos, soplar enormes gaitas o dar respiración de boca a boca a un hipopótamo. Se aceptan más sugerencias.

Por cierto, a veces el aumento labial va acompañado de reducciones nasales extremas. Quería poner un ejemplo de esto también, pero dichas narices eran tan pequeñas que simplemente no aparecían por ningún lado (como la de Michael Jackson, más o menos).

Ejemplo #3: pechos del tamaño de sandías

Y aquí tenemos la exageración por excelencia: pechos con implantes de silicona de 20 kg cada uno. Pregunta en serio para los hombres: ¿a ustedes esto les parece sexy?


Entiendo que sin tetas no haya paraíso, pero... yo veo pechos así y me da la impresión de que están a punto de reventar, salpicando a todo el mundo de silicona (lo cual, supongo, no ha de ser una experiencia muy agradable para ninguno de los involucrados). También pienso que, entre las tetas gigantes y los tacones de 20 cm, estas mujeres están desafiando unas cuantas leyes de la física. ¿Cómo es que no se caen para delante? Los dinosaurios tenían cuellos larguísimos, pero para compensar también desarrollaron unas colas larguísimas. ¿Tendremos que ponerles colas de dinosaurio a estas damas con implantes para devolverles a su sitio el centro de gravedad? Menudo dilema matemático.

Usos alternativos para los pechos artificiales: punching bags para boxeadores, soporte para bandejas en un restaurante, y como exprimidores de fruta (se pone la fruta entre ambos pechos, luego hay que apretar con fuerza y ya está pronta la limonada).

Por cierto, las mujeres que aumentan sus pechos deberían recordar que, a medida que la piel envejece y se estira, cualquier cosa que pese y abulte tenderá a irse para abajo. O sea, es muy posible que esos implantes terminen en algún momento a la altura del ombligo.

Considerando los riesgos anestésicos que representan algunos procedimientos para exagerar partes del cuerpo, prefiero quedarme como estoy. Si voy a aumentar algo en mi persona, que sean mis conocimientos: eso no requiere cortes ni suturas, es indoloro y no ocupa lugar.


Recuerden: los dinosaurios eran exageradamente grandes... y se extinguieron. Los futuros fósiles de mujeres con implantes seguro confirmarán mi hipótesis de que las exageraciones van en contra de la selección natural.

G. E.

2 de junio de 2010

RAZONES PARA SER FELIZ

A menudo me pregunto por qué la gente que vive más o menos bien no es feliz. Francamente, considerando todas las cosas horribles que podrían pasarle a uno (por ejemplo, morir de una reacción anafiláctica o que te aplaste un hipopótamo), diría que en realidad la mayoría de las personas tenemos un montón de razones para sentirnos, si bien no en un estado de euforia, por lo menos relativamente contentas. He aquí algunas de las razones que encontrado para ser feliz:

1. HABER NACIDO

¿Se han dado cuenta de todas las probabilidades que había en contra de existir? Para empezar, si los dinosaurios no se hubieran extinguido, ni siquiera habría personas sobre el planeta. Pero de algún modo aparecieron los humanos, y un óvulo en particular se juntó con uno de varios millones de espermatozoides para que cada uno de nosotros existiera. Si eso no hubiera ocurrido, todavía seríamos polvo estelar, o quizás habríamos nacido como otro ser viviente, ya sea un piojo o un mejillón. Imagínense si hubieran nacido en forma de patata.

Maldición. Yo quería ser pianista.

2. TENER DOS BRAZOS Y DOS PIERNAS

A decir verdad, tener dos brazos y dos piernas (y en el sitio correcto, además), ya supone una gran ventaja y un buen motivo de felicidad. Imagínense lo difícil que debe de ser para un cuádruple amputado hacer las cosas más sencillas, como rascarse el trasero o andar en patines. Seguro que se pierden de un montón de actividades recreativas.

3. PARA LOS HOMBRES: NO SER GRENDEL

Se acuerdan de nuestro amigo Grendel, ¿verdad? ¿El pobre monstruo deforme, con dientes torcidos, dolor de oídos y sin pene? Bueno, chicos, agradezcan que ustedes no son como Grendel.

Mi única alegría es que mi mamá es Angelina Jolie.

Ya, ya, Grendel, no llores. Toma un pañuelo y seca esas lágrimas. Y a ver si tu mamá te lleva al dentista para que te hagan la ortodoncia.

4. PARA LAS MUJERES: NO SER AFGANAS

Creo que para una mujer el peor destino es nacer en Afganistán. ¿Se imaginan ir por la vida tapadas de pies a cabeza?

Maldición. Yo quería ser modelo de bikinis.

Francamente, qué horror. Es verdad que hay que protegerse del sol, pero estas pobres señoras no deben de sintetizar ni un microgramo de vitamina D en todo el año, ¡y la vitamina D es muy importante para evitar la osteoporosis!

Puestos en ello, nunca se sabe qué puede haber en realidad bajo un burka. En el 99,9% de los casos habrá una mujer lamentando su nacionalidad, pero ¿quién sabe si Bin Laden no anda disfrazado así, paseándose tranquilamente entre la multitud mientras los gringos lo andan buscando a lo estúpido en alguna cueva remota? Incluso podría haber una invasión extraterrestre en progreso y los afganos no se darían cuenta hasta que fuera demasiado tarde. Encima, en Afganistán están prohibidas todas las cosas divertidas, desde la música hasta Internet. Madre mía, qué aburrimiento.

5. EL AGUA CORRIENTE Y LA ELECTRICIDAD

Hablo en serio. Traten de vivir sin agua corriente ni electricidad por una semana. ¡Lo intenté una vez y casi me da un ataque de nervios! ¿Nada de duchas calientes? ¿Nada de Internet? ¿Nada de congeladores para guardar el helado? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!

6. ANTIBIÓTICOS Y ANESTESIA

De nuevo hablo en serio. Hay que agradecer que existen estos adelantos médicos para evitar el sufrimiento innecesario. ¿Se imaginan un tratamiento de conducto dental sin lidocaína? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!! ¿O que a uno le amputen un brazo por culpa de una infección? ¡¡¡¡AAAAAAHHHHHH!!!!

7. GATITOS SUAVES Y ESPONJOSOS

¿Hay algo más lindo que los gatitos? ¿No se les llena el espíritu de cursi alegría cuando ven uno?

Prrrrrrrrrrrrrrrr...

¿Verdad que está LINDO? :-) :-) :-) ¿Cómo pueden ver un gatito y no ser felices al instante? ¡No sean insensibles!

8. LIBROS

Bueno, reconozco que no todo el mundo explota de felicidad cuando tiene un libro nuevo. Pero muchos de nosotros sí. Es el equivalente intelectual de un pastel cubierto de merengue. ¡¡¡Los libros son geniales!!!

9. CHOCOLATE

Y para los que no gustan de los libros, siempre existe el chocolate. ¿Verdad que el chocolate es fantástico? Vayan a comer un pedazo de chocolate y verán que enseguida son un 37% más felices. Está científicamente comprobado.

10. GENTE BUENA

Es verdad, no todo el mundo es bueno. Hay un montón de personas malvadas que merecerían ser condenadas a vivir sin chocolate por el resto de sus vidas, o a ser directamente devoradas por una planta carnívora mutante del tamaño de un autobús. Mi vecina es un buen ejemplo (vieja miserable que odia a los gatitos). Pero sí hay gente buena en el mundo que hace cosas lindas como donar dinero a Haití o bañar pelícanos embadurnados de petróleo. ¡Hay que hacer todo lo posible para que sigan trabajando así! Algún día podrían sacarnos a nosotros de un apuro, si acaso se nos atorase un zapato en la vía del tren o estuviéramos en un baño público sin papel higiénico (terribles contratiempos).

Por todo lo anterior, yo ya soy muy feliz. A ver, sean felices conmigo. ¡Sean felices ya mismo! ¡Es una orden! Así me gusta. Ahora vamos a corretear por el campo, exudando felicidad por todos los poros (no olviden el desodorante).

¡¡Estoy tan feliz que parezco psicótica!! ¡¡Yipiii!!

G. E.


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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