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31 de agosto de 2010

PROPAGANDAS MACHISTAS

¿Será una lucha perdida? ¿Tantos años de pelear por la igualdad para que nos sigan rebajando de esta manera?

Uf. Ya sabemos cómo es la cosa en las propagandas televisivas: aparece una mujer a la que poco más le falta el letrero de "AMA DE CASA" pegado en la frente, haciendo un terrible drama porque hay una mancha en su prenda de vestir favorita, o porque el suelo no está lo suficientemente brillante, o porque hay que cambiar la pastilla del baño, o etc. etc. etc. La desdichada mujer parece a punto de sufrir un colapso nervioso, puesto que no es capaz de resolver por sí sola la titánica tarea frente a ella.

¡¡¡UNA MANCHA!!!
¡¡¡Auxilio, NO SÉ QUÉ HACER!!!

Entonces ¿qué sucede? ¡¡¡TATÁÁÁÁÁÁN!!! Aparece la solución mágica: un frasco de detergente o cera para pisos, un nuevo modelo de pastilla para baño... o peor, un hombre musculoso listo para sacar a nuestra incompetente heroína del apuro.

¡Soy Mr. Bíceps y he venido a
rescatarte, ama de casa desesperada!

Entonces la heroína pone cara de contenta (mezclada con una expresión bastante aproximada al retraso mental), y celebra que alguien superior a ella haya aparecido para resolver su angustiante dilema.

Cada vez que veo una propaganda así, salta la feminista en mí y me pongo roja como una caldera a punto de estallar.

En serio, ¿es justo que nos representen de esta manera? ¡¡¡NOOOOO!!!

Punto número 1:

¿¿Por qué siempre ponen a una mujer en situaciones de limpieza?? ¿No podrían por una vez, UNA SOLA AUNQUE SEA, poner a un hombre a lavar los platos, pisos, ropa o lo que sea? Así vamos. Luego los hombres se creen que las esposas están justamente para eso, aunque ellas también tengan una carrera universitaria y uno o dos empleos. Y circulan por la casa dejando todo hecho un asco asumiendo que la mujer va a ir detrás de ellos corrigiendo el desorden. Grrrrr.

Punto número 2:

¿¿Realmente se creen que las mujeres nos desesperamos por semejantes cuestiones domésticas?? Sí, las mujeres sabemos quitar manchas y mantener una casa prolija. Pero eso no es porque tengamos incorporado en los genes el oficio de ama de casa. Eso es porque las mujeres somos civilizadas y no nos gusta vivir en una pocilga. Y como los hombres se rehúsan a ayudar en las tareas domésticas hacer la parte que les corresponde de las tareas domésticas (puesto que ellos también viven en la casa), entonces ALGUIEN tiene que hacerlas. El papel del baño no se cambia solo ni la ropa sucia camina sola hasta la lavadora (por desgracia).

Como sea, lo ÚLTIMO que hacemos es desesperarnos. Si acaso, sufrimos un leve caso de irritación. ¿Por qué habríamos de desesperarnos por unas manchas? Las mujeres hemos logrado cosas mucho más complicadas a lo largo de la historia: gobernar imperios, criar adolescentes, dirigir países, operar cerebros, apagar incendios, convivir con los hombres sin asesinarlos por su machismo recalcitrante, y un LARGO etcétera. Por el amor del cielo, ¿¿¿podrían darnos UN POQUITO más de crédito???

Si voy a desesperarme por algo, será por alguna mascota que deje de respirar en medio de una cirugía. ESO es desesperante, no una estúpida mancha o un piso opaco.

Punto número 3:

Aquí me remito a las cocinas hechas un desastre, como si algo hubiera explotado salpicando todo de grasa (un pollo gordo, por ejemplo). En serio, ¿cuándo han visto que una mujer deje así una cocina? En mi casa, quien dejaba así la cocina era... ¡MI PAPÁ! Y nunca la limpiaba. (Pues claro, había aprendido de esas malditas propagandas machistas que para eso están las mujeres.)

Punto número 4:

La propaganda machista se extiende a los catálogos. ¿Qué vemos en los catálogos para el Día de la Madre? Electrodomésticos de limpieza y cocina. ¿Qué vemos en los catálogos para el Día del Padre? Herramientas y aparatos electrónicos.

Y dale con la separación de roles. Como dije antes, las mujeres sabemos limpiar. ¡Pero también sabemos hacer otras cosas! ¿Quién instala los aparatos electrónicos en casa? Una servidora. ¿Quién reemplaza los cueritos de los grifos haciendo uso de su llave inglesa? Una servidora. ¿Quién sabe cambiar un enchufe quemado? Una servidora. ¿Quién reparó y pintó la pared de la cocina? YA SABEN QUIÉN.

Para el próximo Día de la Madre, quiero ver más herramientas en esos catálogos, ¿entendido? Y más electrodomésticos de limpieza y cocina en el catálogo para el Día del Padre. Porque los niños hambrientos con ropa sucia TAMBIÉN SON HIJOS DE ÉL.

Punto número 5:

Aquí me remito a Mr. Bíceps. De verdad, ¿no podían elegir otro tipo de personaje? ¿Acaso creen que las mujeres todavía creemos en ese estereotipo del galán todopoderoso, con músculos a reventar, que llega del cielo para salvarnos a nosotras, pobres damas en dificultades? ¡¡¡BAAAHHH!!!

¿Saben qué hemos aprendido por experiencia? ¡Que en un 99% de los casos, los hombres musculosos sólo sirven para ir al gimnasio a mantener sus músculos! A veces ni siquiera tienen músculos reales, dependiendo de cuántos esteroides tomen. Si acaso, al ver a un tipo musculoso y sexy lo último que se nos ocurre es preguntarle cómo quitar manchas o limpiar pisos. Lo primero que se nos ocurre es tratar de imaginar qué tan bueno será en la cama (si no se ha quedado impotente a causa de los esteroides, por supuesto). Si necesitáramos asesoramiento en cuestiones de limpieza, se lo pediríamos a un técnico de laboratorio (o sea, un cerebrito), quien, por supuesto, también podría ser una técnica de laboratorio.

Jamás he visto a un tipo musculoso lavando un piso. Aunque quizás reconocería su utilidad para levantar objetos pesados o salvar a Esparta de los persas.

En fin. Seré muy feliz el día que los publicistas nos traten a las mujeres con el respeto que merecemos. Mientras tanto, yo me voy a la ferretería a comprar una motosierra.

¡Je, je, je...!

Tranquilos. Sólo la quiero para podar las ramas muertas de mis limoneros. Porque esta MUJER es capaz de hacer tareas pesadas de jardinería. ¡Ja!

G. E.

PD: No se preocupen por mi seguridad. No usaré la motosierra en un día torpe.

25 de agosto de 2010

ESQUELETOS ANDANTES

Hete aquí otro de mis loquísimos sueños :-D

Yo iba de camino a casa (lo hago a menudo en sueños, aunque no sé por qué). Por alguna razón llevaba conmigo dos de mis animales de peluche: un oso panda y una orca Shamu que compré en Sea World.



Curiosamente, estos dos peluches son los que están en mi cama cuando no estoy durmiendo en ella. Se ve que dejaron sus vibraciones energéticas en el colchón, y éstas se transfirieron a mi cerebro mientras yo dormía :-P

En fin, por alguna otra razón incomprensible, estando a una cuadra de mi casa decidí echarme a dormir en la acera usando mis animales de peluche como almohadas. Una idea estúpida, si me lo preguntan. No pago tantos impuestos sobre mi casa para dormir como una indigente >:-|

Después de un rato decidí seguir caminando, y entonces me di cuenta de que había olvidado mis animales de peluche. Me di la vuelta... ¡y los animales ya no estaban! Me enojé.

—¿Quién robó mis animales de peluche? —exclamé. Un transeúnte señaló con el dedo hacia el drenaje—. Maldición —dije—. ¿Cómo los voy a recuperar? ¡¡Además, van a estar SUCIOS!! —Detesto los animales de peluche sucios.

Miré al interior del drenaje... y lo que vi NO era la alcantarilla, sino un museo. A ambos lados de un pasillo había estanterías de cristal repletas de huesos.

Un esqueleto vino caminando hacia mí.


A pesar de que no habló en ningún momento, el esqueleto pensó que yo era alguien más (no me pregunten cómo lo supe), y me ofreció unos huesos que parecían de animales prehistóricos. Recuerdo bastante bien este cráneo:


Pensé que debía de pertenecer a una criatura acuática, como un ictiosaurio o algo similar. Sin embargo, aunque los huesos eran interesantes, no eran lo que yo buscaba, así que le dije al esqueleto:

—No, gracias. Sólo quiero mis animales de peluche, ¿los ves ahí? —Estaban en el suelo, al pie de las estanterías. El esqueleto, muy amablemente, recuperó mis animales y me los devolvió.


Muy contenta, recogí mis animales de peluche y regresé a casa. Fin del sueño.

Dos observaciones:

1) El esqueleto andante era muy cortés. Me pareció bastante inesperado por parte de un esqueleto; es decir, yo habría pensado que haría algo un poco más tenebroso. ¿O será que soy prejuiciosa? Trataré de tener una mentalidad más abierta hacia los monstruos; tal vez sólo sean unos pobres incomprendidos.

2) ¿Por qué no me quedé con los huesos? Me gustan mis animales de peluche, ¡pero los huesos estaban geniales! A ver si soy más inteligente la próxima vez. Ya tengo un cráneo de rata en mi escritorio; ¡un cráneo de dinosaurio se vería bien en la mesa de la sala! :-D

G. E.

19 de agosto de 2010

CRÓNICAS DE HELADERA

Hace muchos años teníamos una heladera súper anticuada, una General Electric con ¡manija! Sí, manija. Una cosa arcaica del tiempo de los dinosaurios. De hecho, lo que se ve en la imagen de abajo es un bebé velocirraptor tratando de abrir la heladera para sacar las patitas de pollo.


Odiaba esa heladera. Todas las demás personas que conocía tenían heladeras modernas, con puertas imantadas y un freezer en lugar de un pequeño congelador. ¡Esas personas sí podían guardar helado en sus heladeras! ¡Qué envidia! Yo no podía hacer eso. Si ponía helado en el congelador de la mía, el frío no era suficiente y el helado comenzaba a aplastarse y derretirse, hasta quedar con un aspecto tan poco atractivo como el de una lechuga dejada a la intemperie una semana. Horrible, horrible.

En fin, llegó el día en que cambiamos la heladera por una de frío seco, con freezer. ¡¡Yipiiii!! Ahora sí podíamos tener helado, y no había que descongelar la heladera a cada rato para eliminar la escarcha. La presencia de la nueva heladera me hizo inmensamente feliz (bueno, no tan feliz como si hubiera ganado un millón de dólares en la lotería; pero digamos que la posibilidad de guardar helado elevó considerablemente mis niveles promedio de felicidad). El único que no estaba contento era mi gato, quien ya no podía abrir la heladera para robar el jamón.


(En realidad mi gato jamás fue capaz de abrir la heladera vieja, pero éste es mi blog y puedo inventar todos los disparates que quiera para hacer más interesante lo que escribo. Técnicamente no son mentiras sino ficción.)

Según el vendedor, no hacía falta descongelar la heladera nueva porque el frío seco no produce escarcha. Eso sí: más valía envolver las cosas para que no se secaran. No era cuestión de que la comida terminara deshidratada como si la hubiéramos dejado al sol en pleno verano; perdería el sabor y se volvería difícil de masticar, y las mandíbulas del Homo sapiens contemporáneo ya no están hechas para eso.

Nuestra luna de miel con la heladera nueva duró cinco años. Cinco hermosos, maravillosos años con helado y papas congeladas en el freezer. Me encantan las papas congeladas (después de cocinarlas, por supuesto; ni que fuera a comérmelas congeladas).

El problema empezó con la leche. Verán, yo siempre tomo la leche fría, incluso en pleno invierno. Por alguna razón, la leche caliente me da ganas de vomitar (¡puaj!). Además, me gusta la leche fría. Con chocolate, por supuesto. Mmm, qué rico :-)

En fin, empecé a notar que, aunque la comida en el freezer seguía congelada, mi leche no estaba lo bastante fría. La heladera ya no tenía un frío pingüinesco, sino que estaba casi a temperatura ambiente. Era pleno invierno, y aunque en mi casa no tenemos calefacción central, desde luego que en invierno no está a la temperatura de una heladera (bueno, casi).

Hablé con el técnico, quien me dijo que por condensación podían haberse tapado las tuberías que llevan el aire frío desde el freezer hasta la heladera. (Anoten eso todos los que tengan heladeras de frío seco, porque NO aparece en el manual.) Solución: apagar la heladera y dejarla abierta un día entero.

Parpadeé. ¿Apagar la heladera? ¿Quedarnos sin heladera un día entero? Ese pensamiento me horrorizó. ¡¡Quedarnos sin heladera un día entero!! ¡¡Qué.. qué... PRIMITIVO!!

Por desgracia, no había alternativa. Y algo debía de estar pudriéndose en el interior de nuestra heladera ya no tan fría, porque salía un olorcillo desagradable. Mi mente empezó a conjurar imágenes terroríficas de bacterias patógenas: Salmonella enteritidis, Escherichia coli, Clostridium perfringens. Brrrr. Sólo de pensar en Clostridium perfringens me dan escalofríos. Intoxicación alimentaria = ¡¡¡DIARREAS INTERMINABLES!!! ¡¡Auxilio!!

Ni modo, teníamos que descongelar la heladera que supuestamente no necesitaba descongelado. Por suerte nuestra vecina, quien es una compradora compulsiva, tiene dos heladeras con freezer en su casa, así que le llevamos toda nuestra comida.

Dejamos la heladera apagada y abierta. Aprovechamos para quitarle los restos de un huevo que había tenido un final trágico un par de años atrás :-D

Al día siguiente encendimos la heladera y ¡tadáááá!, empezó a funcionar correctamente. Por fin se escuchaba el ruidito de circulación del aire. Recuperamos toda la comida de la casa de mi vecina... aunque creo que había menos helado en el recipiente. Mmm, qué sospechoso. En fin, lo tomé como el pago por los servicios de almacenamiento prestados.

El día después de ése fui a preparar mi leche con chocolate y me llevé una sorpresa: nuestra heladera ahora enfriaba tan bien... ¡¡que se había congelado la leche y no salía nada de la bolsa!!


G. E.

13 de agosto de 2010

SOBREVIVIENDO A UNA PELI DE TERROR

Como aficionada al género macabro, quisiera ofrecerles gratuitamente una guía con consejos para sobrevivir a una película de terror, si por algún fenómeno cósmico-paranormal llegaran a verse en medio de una. Es que en general la tasa de supervivencia en las pelis de terror es bastante baja (más o menos un 8% del reparto), tal que más vale andar preparados. Igual no garantizo que vayan a llegar a los créditos, pero... bueno, no se pierde nada con intentarlo. (Mientras tanto, los que estemos del otro lado nos divertiremos con sus intentos de escape mientras masticamos palomitas de maíz. Sí, los aficionados a las pelis de terror somos así de sádicos.)

CAPÍTULO 1: COSAS/PERSONAS PELIGROSAS

En una peli de terror hay una serie de criaturas y objetos que más vale evitar, aunque parezcan inofensivos. He aquí una lista con los más comunes:

Niñas/mujeres asiáticas embrujadas — Son fáciles de reconocer por sus largos pelos medio revueltos (todas van al mismo estilista). En general son vengativas, tienen muy mala leche, y su capacidad asesina se potencia cuando están vinculadas a los aparatos electrónicos.

Libros antiguos — Encontrar un libro antiguo en una peli de terror suele ser una mala señal, especialmente si tiene ilustraciones macabras y está escrito en latín. ¡Ni se les ocurra leerlo en voz alta! Es muy posible que conjuren alguna presencia maligna sedienta de sangre y/o tripas.

Pestes animales — Cualquier animal con alto potencial reproductivo puede ser una amenaza para la vida en una peli de terror, aunque sean simples babosas. Si ven uno de estos animales por ahí, pueden estar seguros de que se aproxima una plaga. Escapen corriendo cuanto antes. Ejemplos de pestes animales: hormigas, abejas, babosas, ratas, arañas, sanguijuelas, gusanos y serpientes (que ahora también pueden encontrarse en los aviones).

Plantas — Las plantas, incluso las más inofensivas, pueden ser tan poco fiables como los animales. Especialmente si tienen forma de repollo y tratan de pegarse a uno en sueños.

Humanos putrefactos — Son los llamados zombis. Pueden reconocerse fácilmente por sus tonalidades verdosas, ausencia de algunas partes corporales y un apetito insaciable de cerebros. Si ven uno, corran en la dirección opuesta.

Ancianas repelentes — No se fíen. Quizás piensen que son simples viejecitas con malos hábitos de higiene, pero cualquier anciana repelente en una peli de terror seguro tiene malas intenciones (maldiciones, embrujos y/o conjuros). ¡Recuerden lo que le pasó a Blancanieves!

Reliquias arqueológicas — Cualquier objeto obtenido de una excavación arqueológica seguro estará maldito. Señales de advertencia: esqueletos de otros exploradores en el sitio de la excavación, trampas mortales. Recuerden: no están en una peli de Indiana Jones, sino en una de terror.

Hombres con garfios — En las películas de terror no son simples discapacitados. Los garfios son excelentes como armas mortales, ya sea para apuñalar, desfigurar y/o destripar. Por si fuera poco, estos hombres con garfios saben bien lo que uno hizo el verano pasado (¡aaahhh!).

Muñecas — Incluso la muñeca de aspecto más inocente puede estar poseída por una entidad maligna. Se moverá cuando no la estén mirando, y de pronto... ¡zas!

Hombres con cuchillos en las manos — La única excepción es Eduardo Manostijeras. Por lo demás, cualquier sujeto con cuchillos en las manos es inevitablemente un asesino sangriento. Sobre todo cuando uno está soñando.

Agua de aspecto sospechoso — Hablo en serio. En una peli de terror, hasta el agua puede ser peligrosa. Si no es pura y cristalina... ¡tiemblen!

Cables eléctricos — Electrocución asegurada. Ni se molesten en llamar a un electricista, sólo ¡corran!

Motosierras — ¿Necesito explicar esto?

Trituradores de basura — JAMÁS metan una mano en el triturador de basura si están en una peli de terror. La advertencia se extiende a cualquier tipo de maquinaria con potencial de convertirlo a uno en carne picada.

Fanáticos religosos — Evítenlos a toda costa, especialmente si están en una peli de terror basada en un libro de Stephen King.

Aparatos electrónicos — Todos los aparatos electrónicos y sus soportes de audio/vídeo tienen el potencial de albergar presencias malignas. Primero fueron los televisores y las radiograbadoras, luego las videograbadoras, y supongo que en el futuro habrá que cuidarse de los DVDs y los reproductores de MP3 y MP4.

Extraterrestres — Olvídense de ET. En las pelis de terror, los extraterrestres SIEMPRE tienen malas intenciones.

Robots — Olvídense de WALL-E. Con los robots pasa lo mismo que con los extraterrestres.

Teletransportadores — Tienen la mala costumbre de convertir a las personas en monstruos mutantes que escupen jugos digestivos. Evítenlos.

Niebla — Suele albergar monstruos y fantasmas, con el peligro agregado de que uno no ve la amenaza hasta que es demasiado tarde.

Vecinos — Salvo contadas excepciones, los vecinos en las pelis de terror son malignos. Al principio parecen amigables, pero en algún momento de la película se transformarán en asesinos, monstruos, torturadores y/o pirómanos.

Espejos — Los espejos reflejan a los fantasmas y otros espectros. A veces les permiten pasar a nuestro mundo. Olviden la vanidad; si están en una peli de terror, desháganse de los espejos.

Niños o niñeras — Depende de quién sea el protagonista de la peli. Si es un niño, la niñera será alguna loca homicida; si es la niñera, es posible que el niño sea el loco homicida (aunque también puede venir de afuera). Hay que tener un cuidado especial con los niños adoptados. Son casi todos malignos.

Vampiros — Eh... me refiero a los de antes, no los que brillan al sol.

Humanos peludos — O sea, hombres lobo. También me refiero a los de antes.

Hombrecitos llamados Igor — Suele ser una mala señal toparse con un hombrecito llamado Igor. Especialmente si trabaja para un científico loco.

Christopher Lee — Nunca, NUNCA se fíen de Christopher Lee (tampoco de Tim Curry).

Personas con poderes mentales — A menos que se llamen Danny Torrance o Charlie McGee, es seguro que cualquier persona con alguna clase de poder mental lo usará para algo espantosamente macabro, sobre todo las adolescentes víctimas de acoso escolar.

Niña asiática malvada y embrujada.
Nótese tono verdoso y cara de corre-que-te-atrapo.

CAPÍTULO 2: LUGARES PELIGROSOS

En las películas de terror, hay lugares que conviene evitar a toda costa. Ejemplos:

ruinas o templos abandonados
cabañas en medio del bosque
Maine
áticos
sótanos
casas donde ha muerto alguien en forma violenta
casas construidas sobre cementerios
lagos
cuevas
pueblos chicos con habitantes tétricos
mansiones antiguas
laboratorios
hoteles desconocidos y aislados *

* Especialmente peligrosos si el dueño tiene el apellido Bates. Recomendación: hospedarse siempre en grandes hoteles de nombre conocido. Nada raro pasa en ellos en las pelis de terror.

CAPÍTULO 3: ADVERTENCIAS

Aquí va una serie de consejos que conviene seguir para aumentar las probabilidades de supervivencia:

a) Hacer caso a las leyendas contadas por los habitantes locales. Ellos siempre saben cuál es el monstruo/fantasma/asesino en cuestión.

b) Si tu mascota muere de forma horrible en el transcurso de la película, puedes estar seguro/a de que tú serás el/la siguiente. ¡Corre!

c) Si dos amigos tuyos o más han muerto, de nuevo puedes estar seguro/a de que tú serás el/la siguiente. ¡Sigue corriendo!

d) Chicas: las zapatillas de deporte son para correr, los tacones sirven para defenderse, ¡no al revés!

e) Si la peli tiene un número romano en el título, el villano no morirá. Es importante tenerlo en cuenta. Uno debe ser más simpático/interesante que el villano para poder sobrevivir.

f) Si escuchas violines chirriantes, algo malo se aproxima. ¡Date la vuelta y corre!

Muñeca poseída de aspecto inocente.
Asesinó a toda una familia antes de ser destruida.

CAPÍTULO 4: LO QUE NO HAY QUE HACER

a) Tratar de escapar en automóvil. No funcionará.

b) Pedir ayuda por teléfono móvil. Sin importar donde estén, no habrá cobertura.

c) Darle la espalda al monstruo/asesino aunque parezca muerto. Lo recomendable en estos casos es dispararle más de una vez. Y si le pueden arrojar un piano encima, mejor.

d) Separarse de los amigos. Altamente desaconsejado, pues permite al asesino liquidar a sus víctimas una por una con facilidad.

c) Subir/bajar a investigar qué fue ese ruido. Mala idea. Mejor salgan del lugar y corran a toda velocidad.

d) Tratar mal a las ancianas repelentes. Ver explicación arriba sobre las maldiciones y etcétera.

e) Tener sexo. Mala idea.

f) Entrar a casas deshabitadas aunque nadie conteste los golpes a la puerta. En general el resultado es como cuando un insecto se mete en una de esas telarañas con forma de embudo: malo, malo, malo.

CAPÍTULO 5: MUERTE INEVITABLE

Aunque sigas todos los consejos que he dado arriba, es muy posible que igual no sobrevivas si eres:

negro/a
un personaje secundario
Paris Hilton
el bufón del grupo
el capitán de un equipo deportivo

Bien, espero que esto les sirva de ayuda. Hasta la próxima (si sobreviven).

El fantasma en el espejo de mi baño les manda saludos.

G. E.

7 de agosto de 2010

CONTRADICCIONES CIENTÍFICAS

Voy a hacer una pequeña y calmada declaración:

¡¡¡¡ME TIENEN HARTA LOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS QUE SE CONTRADICEN SOBRE UN MISMO TEMA!!!!

(Calma, Gissel, no te sulfures. Respira. Respira.)

Hablo totalmente en serio. Es que esta cerebrito trata de estar informada sobre las cosas, ¡pero es muy difícil estar realmente informada cuando los estudios científicos dicen una cosa hoy y luego cambian de idea la semana siguiente!

Primer ejemplo: la leche de vaca. Desde que era chiquita tuve a todos los adultos a mi alrededor machacándome con eso de que hay que tomar leche para crecer y tener los huesos fuertes, así que he bebido leche desde entonces (igual no pasé del metro cincuenta, pero por lo menos no me he fracturado ningún hueso). ¡Y ahora resulta que, según los científicos, la leche es mala para la salud y encima descalcifica los huesos!

¿¿¿¿Cómo???? :-O

Vamos, entiendo que haya gente con intolerancia a la lactosa. También entiendo eso de que los bebés no digieren bien la caseína. ¡Pero que la leche de vaca se haya convertido en la mala del cuento todavía no lo asimilo!


Ahora estoy confundida. No he dejado de tomar leche ni de comer queso, ¡pero vaya que me siento traumada cada vez que veo un producto lácteo! ¿Tendré que renunciar a los lácteos y comer verduras para obtener calcio, y tomar sol para obtener vitamina D? ¡Pero yo no funciono sin mi vaso de leche a la mañana, y si tomo sol me pelo como un reptil en época de muda! Dilemas, dilemas... Sin embargo, ¡otro estudio afirma que la leche previene el cáncer de colon! Tal vez tenga que elegir: huesos o colon. Aunque creo que sería difícil vivir sin una de esas dos cosas...

Otros alimentos con reputación cambiante a lo largo de la historia: chocolate, café, carne bovina y huevos. Primero el chocolate y el café eran maravillosos. Después los científicos dijeron que el chocolate era malo para el acné y que grandes dosis de café dañan la salud. Ahora resulta que el chocolate tiene antioxidantes y el café no es tan negro como lo pintan. Antes había que comer carne para estar sanos. Luego inventaron el colesterol. Luego nos dicen que hay que comer carne por el hierro y las proteínas. Luego resulta que la carne produce cáncer. Después resulta que no. Grrrrr... Los huevos eran malos para el colesterol. Ahora ya no suben el colesterol, pero pueden tener agroquímicos y antibióticos que sí son malos para la salud. Encima, según los veganos, las gallinas deberían tener derechos civiles. (Olvídenlo, veganos, en ésa no caigo. Reconoceré los derechos civiles de las gallinas cuando sean tan inteligentes como para sindicalizarse.)

Y el planeta Plutón. Es decir, antes era un planeta, pero ya no es un planeta. Ahora no sé lo que es. ¿Una enorme pelota de playa que da vueltas alrededor del sol? ¿Una canica gigante? Pobre Plutón. Se debe de sentir disminuido. Estos astrónomos perversos...

Después está la dichosa marihuana. Que si es buena, que si es mala, que si es buena, que si es mala. ¡¡¡Aaaaaahhhhhh!!! Menos mal que yo no la fumo, de lo contrario tendría las mismas preocupaciones que con la leche de vaca :-/ Pero a mi mamá le gustaría tener una plantita. ¡¡No puedo dejar que arresten a mi mamá!! ¿¿Qué hago??

Otra más: el calentamiento global. ¿Se acuerdan de nuestro pobre planeta a medio derretir?


Bien, pues los científicos no se ponen de acuerdo. A ver, ¿¿es o no es nuestra culpa?? ¿¿Tengo que sentir remordimientos de conciencia cada vez que gasto energía, o sigo usando mis electrodomésticos igual que siempre?? Para mí que el planeta está viejo y simplemente tiene bochornos menopáusicos. O tal vez se le estropeó el motor de la heladera (me pasó una vez y fue molestísimo, ¡¡sobre todo porque se derritió el helado!!). Otra posibilidad: el planeta simplemente quiere achicharrarnos como venganza por haberlo llenado de basura (¡a mí no, please, yo reciclo!).

¡¡Y el sol!! Primero había que tomar sol. Luego nos dicen que los rayos UV causan cáncer. Ahora nos dicen que todavía causan cáncer, ¡pero el sol es necesario para sintetizar vitamina D, que protege contra el cáncer! ¡No entiendo nada!

Una que aportó mi mamá: en su época había que amamantar a los bebés hasta los tres meses. Después los pediatras cambiaron de idea y dijeron que hasta los seis meses. Luego alargaron el plazo a un año. Más tarde volvieron a los seis meses. ¡Ahora algunos dicen que hasta los dos años! Caramba, qué bueno que no tengo hijos. Los dichosos pediatras me volverían loca.

Y al final, ¿de qué cuernos se murieron los dinosaurios? Los paleontólogos todavía no se ponen de acuerdo, y siguen teniendo razonables discusiones académicas al respecto.


Esperen, tengo otra sobre los bebés: en la época de mi mamá había que hervirles todo. Ahora no hay que tenerlos tan limpios porque de lo contrario les vienen alergias al no desarrollar su sistema inmunitario. Pero otro estudio dice que si los niños se lavan las manos más seguido, se enferman menos. Y puestos en cuestiones microbianas, ¿ya saben con certeza de dónde salió la estúpida gripe del puerco, es decir, la gripe A, es decir, la gripe H1N1? (ojalá le pusieran un nombre propio, como a los huracanes; mi sugerencia: gripe Achús Porky).

¡¡Puf!! De verdad, cada vez que leo un estudio científico que contradice el que leí la semana pasada, me dan ganas de tirarme de los pelos y gritar...


G. E.

1 de agosto de 2010

MOLESTA CONCIENCIA ECOLÓGICA

Lo sé, lo sé: hay que preocuparse por el ambiente. Pero esto de tener una conciencia ecológica se vuelve a menudo una carga pesada. ¡Es difícil andar por ahí pensando que casi cualquier cosa que haga genera algún grado de contaminación!

Yo trato de ser lo más ecológica posible. Por ejemplo, ya he cambiado las lamparitas incandescentes por las de bajo consumo.


También tengo plantas que capturan dióxido de carbono y liberan oxígeno, como el helecho en mi cocina.


Bueno, y ni hablemos de mi jardín. Mi jardín es una jungla. Lo bueno de ser una chica ecológica es que eso me da una buena excusa para no cortar el pasto ni podar los cítricos, y cada vez que alguien se ofrece a hacerlo por mí, pongo el grito en el cielo y digo: "¡De ninguna manera! ¡Mi jardín es una mini-reserva para cientos de especies!" (Supongo que los bichos cuentan, ¿verdad? Es decir, no es que estén en peligro de extinción, pero son parte del ecosistema y de la cadena alimenticia.)

Sin embargo... ¡yo me siento igualmente culpable! Si me doy una ducha caliente, ¡estoy gastando energía y contribuyendo al calentamiento global! ¡Por no hablar del gasto en agua potable! ¡Y la contaminación que genera el champú necesario para lavar mi cabellera! ¿Tendré que cortarme el pelo a cepillo para contaminar menos? ¡¡Noooooo, me vería horrible!! ¿Por qué la belleza no es ecológica?

Trato de no gastar papel innecesariamente, de usarlo por ambos lados y de reciclarlo cuando lo tiro, ¡pero entonces pienso que para que yo tuviera papel tuvo que morirse un árbol! ¡Un árbol que producía oxígeno! ¡Oh, tragedia!

¿Y la ropa? ¿Debo usar zapatillas de cuero porque duran más? ¡Pero las vacas que producen cuero expelen toneladas de metano a lo largo de su vida, y el metano es peor que el dióxido de carbono! Podría comprarme zapatillas sintéticas, pero como duran menos, ¡entonces estaría generando más basura! ¡Socorro!

Luego voy a la tienda y miro las camisetas. ¿Tejido sintético o algodón? ¡Si no es algodón orgánico, entonces se consumieron cientos de metros cúbicos de agua para fabricar una sola camiseta! ¡Pero los tejidos sintéticos son derivados del petróleo, que es una materia prima no renovable!

¿Algodón? ¿Poliéster? ¿Lino? ¿Lana?

¡Y ni hablemos de los aparatos eléctricos! Para empezar, ¡están todos hechos en China! Y ya sabemos lo que pasa en China: los fabricantes no controlan las emisiones de contaminantes. Encima, una vez que el aparato en cuestión ya no sirve y tengo que tirarlo, seguramente terminará en un basural, contaminando las capas freáticas con metales tóxicos.

Ah, y también tengo un gato. Según un estudio, ¡tener una mascota contamina más que un automóvil! ¡Pero yo amo a mi maldito gato! ¿Puedo compensarlo con el hecho de que no tengo automóvil? ¿Puedo? Please?

¿Comienzan a entender mi dilema? Si me pongo a pensar en el costo ambiental de todo lo que hago, por más que trate de llevarme bien con el ambiente, siempre llego a la misma conclusión:

¡¡¡SOY MALA PARA EL PLANETA!!!

G. E.


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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