Haz clic en las imágenes para leer en línea las respectivas muestras gratis. Haz clic aquí para ver mi catálogo completo y las diferentes opciones de compra o descarga gratuita. ¡Gracias por apoyar mi carrera literaria! :-)

30 de septiembre de 2010

¡GISSEL LA LOCA!

El otro día miré la página de estadísticas de este blog para ver el número de visitas y levantar mi autoestima saber qué clase de público tengo, e hice un descubrimiento de lo más chistoso: ¡alguien llegó hasta aquí buscando en Google "gissel la loca"!

¡¡JAJAJAJAJA!!

Tal vez no era a mí a quien buscaba. Sin embargo, si acaso le venía bien cualquier Gissel loca, ¡llegó al sitio correcto! :-D La verdad, no me importa estar un poco chiflada. ¡Es mejor estar loca que ser aburrida!

Otra persona llegó a este blog buscando "mujer de pechos gigantes". Eh... bien, seguro que ésa NO soy yo. Al parecer mi caricatura de la mujer con enormes pechos de silicona está teniendo bastante éxito por ahí. Suspiro. Una trata de ser inteligente e ingeniosa, y de proporcionar información útil a la humanidad, ¿y qué es lo que la gente quiere ver? Tetas. ¿Leyeron bien? ¡Tetas, tetas, tetas! (Listo. Con eso seguro que atraigo visitantes de inmediato. Pandilla de babosos.)

En fin, no importa. Puestos en ello, sólo por esta vez voy a ponerme unas tetas enormes. (Lo que tiene que hacer una para que la miren un poco...) ¡Aunque ello dificulte ponerme la camisa de fuerza!

¡¡Mírenme!! ¡¡Estoy chiflada y tengo tetas enormes!!

(Y yo que me esfuerzo tanto por ser una sabia cerebrito... Aj, olvídenlo.)

Ya que estoy chiflada, tengo que hacer cosas locas. Pero no como mi ex vecino loco, que llamaba por teléfono para decir obscenidades o tiraba piedras a la puerta de mi casa. Ésas son chifladuras, pero no divertidas. ¡Y yo quiero ser una loca divertida! Ya sé: ¡voy a meter la cabeza en la boca de un tiranosaurio! (un cocodrilo no es reto suficiente).


Ups. Creo que no salió como yo esperaba... (Encima, el tiranosaurio tenía un aliento espantoso a carroña. Menos mal que mis tetas de silicona no eran digeribles y me tuvo que vomitar.)

¡Otra cosa loca! Voy a... voy a... ¡surfear encima de un tiburón! No, espérense, tengo una idea mejor: ¡voy a ser la tabla de surf de un tiburón! ¿Listas esas cámaras de fotos? ¡Esto va a ser memorable! (Espero que mis nuevas y enormes tetas me ayuden a flotar. ¡Y ojalá no se raspen en la arena del fondo!)


¡¡Es fantástico estar loca!! Y se me ocurre una locura más: ¡VOY A TRATAR DE VIVIR DE LO QUE ESCRIBO!

¿Ah, cómo? ¿Eso ya es demasiado loco? Oh. Sí, claro, tienen toda la razón. (Si no entienden de qué estoy hablando, es porque llegaron aquí buscando "tetas" en Google.)

En fin. Una quisiera ser la próxima J. K. Rowling, o la heredera de Stephen King, o quizás una mezcla entre ambos (algo así como Harry Potter vs. Randall Flagg o Carrie vs. Voldemort), pero si eso no es viable... ¡todavía puedo ser una zombi feliz comiendo carne de pollo! ¿Se acuerdan de eso?


Un abrazo a todos mis lectores. Incluyendo a los babosos :-)

G. E.

PD: Por si Google no trae gente aquí con la palabra "tetas", voy a añadir "pechos" y "mujer en bikini". (No creo que "física cuántica" atraiga mucho público. Pero da igual, la física tampoco es lo mío. La dejaré a los cerebritos con más cerebro que yo.)

24 de septiembre de 2010

EL BICHO EN LA BAÑERA

Antes que nada, debo aclarar algo: los bichos en general no me impresionan. Algunos me dan asco (cucarachas, larvas de mosca), otros me gustan (arañas, libélulas), otros me son indiferentes (hormigas). Pero cuando un veo un bicho que no me gusta, no salgo corriendo desesperada ni me pongo a chillar. Ésa es mi mamá :-D Por supuesto, quizás cambiaría de actitud si viviera en Australia, porque ahí tienen unas arañas que, si te pican en un pie, luego tienen que amputarte la pierna a la altura del cogote. ¡De ésas sí que me alejaría corriendo y chillando!

En fin. La cuestión es: ya sea que los bichos me molesten o no, DETESTO que aparezcan en mi bañera cuando me estoy duchando.

Se supone que una ducha proporciona cierto grado de relajación (además de la tan necesaria higiene). Meterse en la ducha significa dar un portazo a los problemas del mundo para envolverse en el agua caliente y el aroma a jabón.

Entonces tiene que venir un bicho repelente a arruinar la ocasión, como un invitado no deseado en una fiesta. Grrrr...


Ahí está el bicho, rasca que rasca el desagüe con sus múltiples patitas quitinosas. Molestándome. Distrayéndome. ¡Arruinando mi momento de relajación! Encima, nueve de cada diez veces el bicho en cuestión es una cosa espantosa que me hace poner cara de asco, ¡con el consecuente riesgo de producirme arrugas! Eso sí que es un pecado imperdonable.


Ya sea que me desagrade o no, definitivamente ODIO que un bicho me camine por la pierna. Y como una vez que estoy mojada y enjabonada no puedo salir para deshacerme del inoportuno bicho, lo más probable es que pase el resto de los cinco diez minutos de mi tiempo en la ducha pateándole agua para que no se me acerque. Uf. Allá se fue toda mi relajación. De pronto me pongo nerviosa y de mal humor, como cuando salgo a la calle y veo basura. ¡Grrrr!

Como lo más probable es que el bicho NO se vaya por el desagüe, tengo que apresurarme a terminar mi ducha para liquidar de una vez el molesto incidente. O sea, al bicho. ¡Porque ningún bicho que arruine mi baño caliente y me ponga de mal humor merece escapar con vida!


No miren. Esto no será agradable.

G. E.

EDITADO EL 21/11/2010 PARA AÑADIR:

Revisando las estadísticas de este blog, me sorprende ver cuánta gente ha llegado aquí buscando "bichos en el desagüe de la bañera". ¿En serio? ¿Hay gente preocupada por ESO? Es cierto que a mí me molestan los bichos en la bañera, pero no me intrigan para nada. Sin embargo, como parece que hay gente con la imperiosa necesidad de saber algo más acerca de los dichosos bichos en la bañera, hete aquí la explicación que leí no recuerdo dónde: los bichos no salen del desagüe, sino que caen ahí desde otro lado y luego se quedan en la bañera porque no pueden trepar fuera de ella. Así de simple. Por lo tanto, no se preocupen, que no hay ningún peligro de que los bichos les invadan la casa desde el desagüe de la bañera. Eso sólo pasa en películas como Aracnofobia :-)

G. E.

EDITADO EL 25/1/2011 PARA AÑADIR ALGO MÁS:

Como la gente sigue llegando a este blog buscando información sobre los bichos en la bañera, decidí abrir mi propia investigación. Al parecer hay un tipo de mosquita que puede criarse en la materia orgánica que se acumula en las tuberías (tranquilos, es inofensiva). Para deshacerse de ella, simplemente hay que limpiar las tuberías.

Vaya. Este tema era más complicado de lo que yo pensaba :-P

G. E.

18 de septiembre de 2010

¡PUEDO LEVITAR!

Hace un par de días yo estaba en mi casa, levitando muy contenta.

¡Mírenme, no toco el suelo! ¡Yipiii!

¿Han levitado alguna vez? ¡¡Es una sensación fantástica!! Uno se siente ligero como una pluma, y libre, y alegre... ¡Me encanta!

Mientras levitaba por la sala de estar, yo me decía: "¡Yo sabía que podía levitar! ¡Ja, ja! ¡Voy a ser la nueva sensación entre mis amistades! Y de paso, voy a ahorrar un montón en transporte, porque ¡ahora iré levitando a todas partes! ¡Mírenme!, ¿no es genial?"

Entonces me desperté.

¡Oh no, sólo era un sueño!

Pues sí. Mi fantástico poder de levitación no era más que mi sueño recurrente de levitación. ¡Demonios! Ya había empezado a acostumbrarme a la idea de desplazarme levitando de aquí para allá cada vez que me viniera en gana.

Qué pena. Supongo que estoy condenada a arrastrarme por el suelo el resto de mi vida, como todos los demás habitantes de este planeta sometidos a las fuerzas de gravedad.

Estúpida gravedad. Te odio.

¡Voy a demandar a Isaac Newton por arruinar mis aspiraciones levitatorias!

G. E.

12 de septiembre de 2010

EL JUGUETE DIABÓLICO

(No, no me refiero al muñeco Chucky. Aunque podría hablar de él en otra ocasión.)

Cuando era chica, mi mamá me compró un juguete de tipo rompecabezas:


¿Objetivo del rompecabezas? Mover las piezas hasta liberar al ratón de plástico atrapado en el cuadrado con forma de cara (supuestamente es una cara de gato, aunque también podría ser de algún engendro diabólico como los que salen en las pelis de terror; desde luego, tiene una expresión sospechosamente psicótica). En el borde inferior del rompecabezas, donde se halla la pieza blanca, hay una abertura, y la pieza verde asoma a medias a fin de que pueda salir el ratón (el cual tiene un pequeño imán por si uno quiere pegarlo al refri, pero carece de cola porque de lo contrario no cabría en su prisión; esto último es un defecto de diseño, supongo).

Parece fácil, ¿no? ¡¡ERROR!! Este pequeño rompecabezas no es tan complicado como ese endemoniado y perverso cubo de Rubik que todavía no he podido resolver el ingenioso cubo de Rubik, pero parte de su encanto es su engañosa simplicidad. Al ver un cubo de Rubik, uno más o menos adivina que es un juguete diseñado para sacarlo a uno de quicio, pero casi todo el mundo subestima mi pequeño rompecabezas. Incluyéndome.

Sí, yo pude resolverlo. Pero me llevó bastante tiempo (me rehúso a decir cuánto). Ahora sólo quisiera encontrarle la vuelta al cubo de Rubik o mi orgullo de cerebrito quedará severamente resentido.

En la actualidad, uno de mis placeres perversos es prestar este juguetito a mis amigos y verlos caer poco a poco en una profunda sima de desesperación.

La cosa suele empezar así:

¡Bah! No parece tan complicado...

Aquí viene mi advertencia de que las apariencias engañan, pero nadie me hace caso. Un día o dos más tarde le pregunto a la víctima en cuestión cómo va con el rompecabezas, y en general me responde que pronto dará con la solución si consigue sacar de en medio a la pieza blanca (que pronto se convertirá en "esa maldita pieza blanca").

Una semana o dos, o incluso un mes después...

¡¡¡Maldito rompecabezas de porquería!!!
¡¿¿Por qué no consigo resolverteeeee??!

Llegado este punto la víctima se encuentra al borde del colapso, con ánimos de tirarse desde un edificio alto o arrojar mi pequeño rompecabezas bajo una aplanadora. Entonces el juguete me es devuelto sin resolver, y la víctima se retira con expresión de derrota.

Y yo sonrío. Humano = 1 (o sea, yo), rompecabezas = 27 >:-D

¡¡BUA-JA-JA-JA-JA!!

¿Quién quiere ser la próxima víctima?

G. E.

6 de septiembre de 2010

ODA AL CHOCOLATE

¡Oh, maravilloso chocolate que tan felices nos haces a los chocohólicos! ¿Por dónde he de empezar a alabarte? ¿Por tu sabor, tu textura, tus múltiples presentaciones? Lo confieso, lo confieso: mi corazón late más rápido cuando pasas desfilando frente a mí, y yo me pongo a cantar...

You're just too good to be true
I can't take my eyes off of you
You'd be like heaven to touch
Oh, I want to hold you so much...

(Sí, el chocolate pasa desfilando ante mí con sombrero, moña y zapatitos. ¿Algún problema con eso?)

¡Es que me vuelves loca, chocolate mío! Se me hace agua la boca cuando pienso en ti. Chocolate amargo, chocolate con leche, chocolate con almendras, chocolate relleno de menta, ¡¡helado de chocolate!! ¡¡QUÉ DELICIAAAAAA!! Me fascinas, me hipnotizas...

Cómeme... Cóóóóóóóóómeme...

No podría vivir en un mundo donde no existas. Sé que por ahí está tu primo el café, pero ¡él no te llega ni a la cintura! ¡Tú eres único! ¡Ni la mermelada puede superarte!

Y yo... ¡yo no puedo evitar correr detrás de ti con cara de loca desesperada!

¡¡VEN CON MAMÁ, BOMBONCITO!!

(No sientan lástima por el bombón. Al fin y al cabo, ¡es la ley de la selva! Les aseguro que tuvo un final rápido e indoloro.)

G. E.


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D