INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

31 de octubre de 2011

¡NOCHE DE BRUJAS CON MI DRAGÓN!

El año pasado me costó bastante decidir mi disfraz para la fiesta de Noche de Brujas. Este año... me costó bastante más. Es decir, NOS costó bastante más, porque mi dragón Donald decidió venir conmigo a la fiesta. Y encima quería que usáramos disfraces relacionados (no, no me lo DIJO, ya que no habla español, sino que me lo indicó por señas).

La opción más obvia era disfrazarme de caballero medieval y que él fuera el dragón. Pero había dos inconvenientes: 1) no tenía ninguna armadura a mano (salvo la de sir Gandolfo, del Gran Hermano con monstruos, pero ésa tiene vida propia y no se puede usar) y 2) jamás he tomado clases de equitación (lo del caballo no era problema, los hay a montones en mi ciudad). La siguiente opción que saltaba a la vista era que yo me vistiera de princesa, pero de nuevo había dos inconvenientes: 1) de princesa no tengo un pelo y 2) a mi dragón no le gustó la nueva idea. Tardé un rato en comprender por qué, y finalmente caí en cuenta de que ¡Donald no quería ir a la fiesta como un dragón, sino disfrazado de otra cosa!

Ahí se complicó el asunto, porque ¿de qué cuernos se puede disfrazar a un dragón? ¿De pájaro? ¿De fantasma? ¿De gorila? ¿De bombero? (eh... no, no creo que tenga sentido disfrazar de bombero a un animal que lanza fuego por la boca). ¡Menudo lío! Y encima tenía que buscar un disfraz para él que combinara de alguna manera con el mío. O sea, una doble complicación.

Sin embargo, al fin nos vino un chispazo de inspiración: ¡inversión de roles! Yo iría vestida de dragón y él iría vestido de princesa :-D


Tuvimos que visitar una fábrica de muñecas Barbie para conseguir todos esos metros de tela rosa :-P Pero el vestido quedó muy chulo, ¿verdad? ¿Y qué tal me veo yo vestida de dragón?

¡Ya podemos irnos a la fiesta! ¡Feliz Noche de Brujas!

G. E.

PD: Notarán que mi dragón está más grande que en el artículo sobre la Oktoberfest. Sí, pegó un tremendo estirón. Deben de haber sido las salchichas alemanas. O quizás la cerveza.

PPD: Ahora tengo una duda con respecto al disfraz de princesa. ¿Será que Donald es gay o simplemente está muy seguro de su sexualidad? Mmm, espero que no sea gay. No porque me importara, sino porque pretendo conseguirle una novia ¡para que tenga lindos dragoncitos! (le prometí a una amiga que la dejaría cuidar de uno). Claro que... podría adoptar bebés dragón dentro de una pareja homosexual. Hoy en día eso también se vale, al menos en los países civilizados. Puestos en ello, me da la impresión de que los dragones son bastante menos prejuiciosos que los humanos :-D

25 de octubre de 2011

LENGUAJE POLÍTICAMENTE CORRECTO MOLESTO

No es que me guste ir por la vida ofendiendo a la gente con mis palabras, ¡pero ya empiezo a cansarme de tanta corrección política en el lenguaje! La lista de expresiones que no se pueden usar es cada día más larga, y dentro de muy poco el idioma español parecerá un campo minado que no podremos pisar sin el riesgo de que algún grupo étnico, género, grupo de determinada orientación sexual o con características físicas singulares ponga el grito en el cielo.

Para empezar, ya no se puede describir a nadie por el color de la piel, ni siquiera cuando no hay racismo de por medio. Una persona ya no es blanca, negra, amarilla ni cobriza, sino que ahora hay que referirse al origen geográfico aunque los antepasados de dicha persona hayan salido del continente de origen doscientos años atrás. Las personas de piel clara nos vamos salvando de convertirnos en una suerte de mapamundi, pero en lugar de ser blancas, ahora han de referirse a nosotras como caucásicas, para no pisotear sensibilidades ajenas. Encima, hasta se han de borrar los términos peyorativos de la literatura antigua, como si por sacar la palabra "nigger" ("negro") de los libros de Mark Twain se borraran de un plumazo el racismo y la esclavitud de la época. Tampoco se puede decir que alguien trabaja como negro o que existen trabajos chinos. (Menos mal que los burros no opinan, o nadie podría tampoco trabajar como un burro.)

Las personas con enanismo tampoco pueden ser llamadas enanas. Son personas pequeñas, lo cual más bien me hace pensar en hobbits o liliputienses. (Por cierto: aclaro que yo mido 1,50 m y que no me voy a ofender porque me digan petisa, siempre y cuando no sea con tono ofensivo.)

Y ya ni hablemos de la supuesta discriminación a la mujer que hace el lenguaje. Ahora hay que reconvertir todas las profesiones, incluyendo las que por su naturaleza lingüística eran neutras, para acomodar a las mujeres, no sea que alguna se sienta ninguneada u ofendida. Las presidentes, intendentes y asistentes deberán ser presidentas, intendentas y asistentas. En el caso contrario, los modistas hace rato que son modistos, y la verdad es que me extraña que no haya taxistos también. Como sea, en muy poco tiempo habrá estudiantos y estudiantas en las universidades y pacientos y pacientas en los hospitales, a fin de que nadie se sienta discriminado. Y ya no habrá votantes sino votantas y votantos, y cuando los integrantes de una pareja se miren entre sí, no será uno al otro sino una al otro y uno a la otra, o una a la otra y uno al otro en el caso de que sean parejas homosexuales de mujeres u hombres respectivamente. (Aclaro de nuevo: a mí no me molesta ser una votante ni una cliente, o que por convención me incluyan entre "los escritores" y no entre "los escritores y las escritoras"; más bien me molestan las propagandas machistas.)

El día que la corrección política en el lenguaje arregle las desigualdades reales, la adoptaré con gusto. Por ahora, mientras tanto, sólo ha conseguido marearme.


G. E.

19 de octubre de 2011

PERSONAS DE GATOS O DE PERROS

Hace un tiempo escribí las razones por las que prefiero a los gatos como mascotas. Sin embargo, como también me gustan los perros, luego le permití a uno de ellos escribir una réplica.

Pero la entrada de hoy no va precisamente sobre las mascotas, sino sobre sus dueños.

Más de uno habrá escuchado hablar sobre las diferencias entre los amantes de los gatos y los amantes de los perros. Básicamente, los dueños de gatos apreciamos su independencia y sus aires de misterio, mientras que los dueños de perros admiran su fidelidad y obediencia. O sea: los dueños de gatos somos personas tolerantes y amantes de lo refinado, mientras que los dueños de perros prefieren mascotas simplonas que se sometan a su voluntad :-D

¿Creen que estoy exagerando? Pues miren esta lista de personas famosas que amaban u odiaban a los gatos:

PERSONAS FAMOSAS QUE AMABAN A LOS GATOS

Abraham Lincoln
Albert Schweitzer
Ana Frank
Confucio
Edgar Allan Poe
Ernest Hemingway
Franklin D. Roosevelt
Jorge Luis Borges
Luis Pasteur
Mark Twain

PERSONAS FAMOSAS QUE ODIABAN A LOS GATOS

Adolfo Hitler
Alejandro Magno
Benito Mussolini
Genghis Kahn
Isabel I
Julio César
Napoleón Bonaparte
Walt Disney

¿Se nota el patrón? :-D Curiosamente, parece que la mayoría de los escritores sabemos apreciar a los gatos, salvo notables excepciones como J. R. R. Tolkien y William Shakespeare. O sea, diría que, en general, cualquier escritor que se precie debería tener un gato, como mínimo.

Otras cualidades que distinguen a los amantes de los gatos: respetamos a nuestros mininos (por ejemplo: no les ponemos broches ni vestiditos ridículos como hacen algunas propietarias de perros), apreciamos el silencio, y también valoramos la ausencia de olor a perro y de huellas de patas en las alfombras.

Los dueños de perros, por otra parte, saben valorar la lealtad y la amistad, aprecian la rutina, y tienen la paciencia de lidiar con unos animales que no tienen escrúpulos a la hora de revolcarse sobre pescado muerto.

Puestos en ello, los amantes de gatos y de perros pueden llegar a ser bastante compatibles entre sí... siempre y cuando consigan que sus mascotas no se hagan trizas.


En cuanto a los propietarios de dragones... ¿qué puedo decir? Somos lo máximo (y mi Donald concuerda) :-D

G. E.

13 de octubre de 2011

EL BALLET GISELLE GISSEL

Le debo mi nombre a mi madre, a quien le gusta el ballet. No me parece mal que se haya inspirado en uno para nombrarme, aunque agradezco que haya tomado el nombre del ballet Giselle y no de El lago de los cisnes o Coppelia (habría sido jodido, eso de ir por la vida con el nombre de Coppelia; ya era bastante malo que en el colegio me hicieran burlas por mi baja estatura). Al menos el nombre Gissel es bastante corriente, y se escribe de tropecientas formas... tantas, de hecho, que rara vez consigo que la gente escriba bien el mío, incluso aunque lo deletree. Pero bueno, este artículo no va de eso precisamente.

Como dije, a mi madre le gusta el ballet, y a mí también. ¿Y de qué va el ballet Giselle?, se preguntarán. Responderé como si contara un cuento de hadas.

Había una vez una campesina llamada Giselle. Tenía un pretendiente llamado Hilarion, pero ella estaba enamorada de Loys, quien aparentemente era también un campesino. Cuando Giselle rechaza a Hilarion, el muy rencoroso jura vengarse (¡hombres!). Entonces comienza la fiesta de la vendimia, y la madre de Giselle se preocupa por la frágil salud de su hija, ya que las jóvenes muertas antes de casarse terminan convertidas en wilis, una especie de fantasmas. (Puf. Como siempre, la sociedad quiere imponer la idea de que si no te casas, estás jodida. Estúpidos cuentos clásicos.) Justo en medio de la celebración, Hilarion revela la verdadera identidad de Loys al encontrar su espada en el bosque. ¡Era el duque Albrecht! ¡El muy sinvergüenza era un mariposón! Albrecht se marcha con la princesa Bathilde e ignora a la pobre Giselle. Devastada, la muchacha toma la espada y se muere por un caso severo de corazón roto. (Habría sido más impactante que se clavara la espada como un guerrero japonés.)

En el segundo acto, Hilarion va a sufrir sobre la tumba de Giselle. (Demasiado tarde, cabrón, que se ha muerto por tu culpa.) Entonces aparecen las wilis, y como son espíritus vengativos, obligan a Hilarion a bailar hasta la muerte. (¡Ja! Ésa no te la esperabas, ¿eh?, pedazo de machista celoso.) Luego aparece Albrecht y está en peligro de sufrir el mismo destino, pero Giselle, quien ahora también es un fantasma, hace todo lo posible por salvarlo, tratando con su amor de que él aguante hasta el amanecer. (Bue. Estas chicas que siguen enamoradas del tipo que las plantó... qué poca autoestima.) Giselle consigue sostener a su amado, y cuando llega el amanecer, las wilis desaparecen. Por mostrar generosidad en lugar de actuar en forma vengativa, Giselle deja de ser un fantasma y descansa en paz. Fin del ballet.

Bueno... como que no es muy prometedor ponerle el nombre de la protagonista de este ballet a una chica, ¿no les parece? Claro que más me vale no ponerme a discutir con mi madre acerca de estas cosas... En fin, ya que estoy con una historia parecida a los cuentos de hadas, voy a traducirla al japonés y de nuevo al español, a ver cómo queda :-D (Recuerden mi experimento anterior con las traducciones.)

Había un granjero llamado Giselle. Había sido llamado cortejo Hirarion, ella estaba enamorada de Loys agricultor fue también evidente. Si se niega a Hirarion, Gisele es una repugnante jurar venganza (men!) muy. A continuación, iniciar la fiesta de la cosecha, madre de Giselle se considera estar preocupado por la frágil salud de su hija, la niña va a morir antes de casarse y wilis en algo parecido a un fantasma. (Puf. está como siempre,. Empresa quiere imponer la idea de si te quieres casar, usted que se han jodido. Historia clásica estúpido) en el centro de la derecha festival, es Hirarion revela la identidad de Loys encontrar su espada en el bosque. Albrecht fue el Duque! Fue el villano de jugar con fuego! Albrecht ignora a los pobres y deja a la princesa Giselle Bathilde. Devastación, la niña toma la espada, morirá por la grave caso de angustia. (Puede ser clavado la espada japonesa como un guerrero habría sido más impactante.)

En el segundo acto, Hirarion sufrirá tumba de Giselle. (Demasiado tarde, imbécil. Los que murió por usted) se mostrará, ya que es un espíritu vengativo, que bailó Hirarion Wilis fuerza después de la muerte. Usted corre el riesgo de sufrir la misma suerte (que no se puede esperar Ja!, Eh de los celos. Funciona sexista) después de Albrecht, y aparece, Giselle es un fantasma, incluso ahora, Él hará todo lo posible para salvar lo que llevó a cabo hasta el amanecer, que trata de su amor. Al llegar a mantener a su amada amanecer, vendrá, (estas chicas son Bue .. No se ama lo poco amor propio ... el hombre que plantó aún) Gisele es Wilis desaparece. En lugar de la generosidad de la serie, que la paz vengativa, Gisele sigue actuando el resto del fantasma. El final del ballet.

(Gissel interrumpe la escritura de este artículo para partirse de risa en su cómodo sillón de escritorio. Algo así como "¡¡JUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUA!!" mientras hace girar el sillón y agita los brazos.)

Esta versión del ballet me gusta mucho más :-D

De todas maneras, y ya que en este blog puedo hacer lo que me dé la soberana gana, se me ocurrió que podría bailar el ballet yo mismita, usando un poco de imaginación (total, ya fui una na'vi).

Primera observación: usar zapatillas de ballet es menos complicado que usar tacones, pero más complicado que usar patines de hielo. Lo sé, es una observación irrelevante, pero como acabo de decir, éste es mi blog y yo hago lo que me da la gana. ¡ÑAÑAÑAÑAÑAÑAÑA! :-PPPPP

Segunda observación: uh, estos bailarines de ballet masculinos tienen unos traseros duros como piedra. (No pregunten. Quiero pellizcar y babear en paz.)

Como es MI ballet, haré algunos cambios a la historia. En primer lugar, mandaré a Hilarion a la porra, por machista y celoso. En segundo lugar, ni piensen que voy a sufrir por Albrecht. De hecho, aprovecharé en una pirueta para darle una elegante patada... al estilo Chuck Norris.

Tú no vas a dejarme, YO te dejaré. ¡Que te den!

Pero como lo de la muerte con posterior conversión a fantasma vengativo suena genial, me suicidaré con la espada. Usaré sangre artificial para que salpique a los espectadores como en la película La familia Addams :-D

Dado que mi vena vengativa es más duradera con los políticos, salvaré a esos dos hombres tontos que trataron de hacerme miserable (sin conseguirlo, ¡porque yo soy de Aries y tengo mucho fuego interior!). Pero antes los asustaré un buen rato, sólo por fastidiar. Es que soy así de borde.

¿Les gustó? Pues para mi próximo ballet... ¡bailaré El lago de los cisnes! ¡Tiembla, Natalie Portman, tiemblaaaaaa!

G. E.

Artículo relacionado: EL LAGO DE LOS CISNES GISSEL.

7 de octubre de 2011

¡SOBRE DRAGONES Y CERVEZA!

Aparte de escribir, otro de mis pasatiempos es dibujar. Inspirada por mi querido dragón Donald, hace un tiempo terminé este dibujo:


Donald me ha dado a entender que quiere ser así cuando sea más grande :-) (Aunque no sé cuánto más piensa crecer. Ya está ENORME. Y que yo sepa es un dragón, no Godzilla.)

Pero el artículo de hoy no va de dibujos ni de las típicas aspiraciones para el futuro de los dragones domésticos. El artículo de hoy va sobre... ¡la Oktoberfest! Volando por aquí y allá en busca de quién sabe cuáles quimeras maravillosas, Donald y yo caímos aterrizamos en Alemania justo a tiempo para el fiestón cervecero. Qué oportunos fuimos, ¿verdad? :-D (vamos, como que no tendría gracia bajar en medio de un terremoto o un funeral).

La verdad es que nos divertimos muchísimo. Aparte de la cerveza, que parecía correr por las calles, también probamos un montón de comidas nuevas de nombres impronunciables y bailamos con los ciudadanos locales. Debo admitir que no entendía ni la mitad de lo que me decían mis compañeros de baile, pero bueno, asentir en los momentos adecuados resultó ser una buena estrategia, ya que varios jóvenes alemanes muy guapos terminaron por darme sus números de teléfono (mmm, tal vez deba aprender algo más que "ja" y "danke" para cuando llame, a menos que use una webcam para darme a entender por medio de signos y dibujitos).

Donald bailó con unas cuantas alemanas, a las que entretuvo haciendo bolas de fuego con olor a cerveza. La verdad es que se me puso bastante achispado, y cuando un dragón de 160 kilos anda achispado, la verdad es que no resulta muy recomendable dejarlo suelto por las calles. Menos mal que yo llevaba dinero para pagar todas las jarras de cerveza que rompió por accidente con su larga cola (se lo cobraré del sueldo que gana por su trabajo en el aeropuerto).

Supongo que se preguntarán si los alemanes no se sorprendieron de ver un dragón en la fiesta. Pues no. Estaban demasiado borrachos, y me imagino que al día siguiente simplemente pensaron que habían alucinado todo el asunto.

En fin, yo llevaba mi cámara, así que sacamos unas cuantas fotos; nada tan espectacular ni extraño como en la peli Resacón en Las Vegas, pero sí algunas tomas de la ciudad y sus amigables habitantes. Espero que podamos regresar el próximo año :-)

¡Salud!

G. E.

1 de octubre de 2011

MI DÍA DE LA MARMOTA

Como ya he dicho en alguna otra ocasión, mi jardín tiene bichos de todas clases, algunos residentes, otros que vienen de paso. Dejando de lado los más usuales (hormigas, escarabajos, mariposas, lombrices, gorriones, arañas, caracoles y etcétera), mencionaré los inusuales: sapos, serpientes de tierra, ratas y ratones... y la marmota.

Encontré a la marmota cuando, después de levantarme y desayunar, salí a buscar un limón para hornear una torta de limón con pasas de uva. (Sigan el vínculo para obtener la receta, que queda deliciosa. Va genial con el té a la hora de la merienda. Lo sé, es comida chatarra, pero qué diablos, la vida es corta.) Me estaba estirando para arrancar el limón y de pronto escuché unos ronquidos...


Ahí estaba el animalejo, durmiendo tranquilamente sobre el mullido pasto de mi jardín. Me llamó la atención, ya que nunca antes había visto una marmota en Montevideo, pero decidí dejarla dormir. En general no perturbo a los bichos en mi jardín, a menos que 1) sean hormigas y corten las hojas de mis rosales, 2) sean orugas que yo decida criar dentro de mi casa, o 3) sean caracoles llenando todo de asquerosa baba (detesto la baba).

Hasta aquí, todo bien. Simplemente tenía una marmota durmiendo en mi jardín. Llevé a cabo sin complicaciones todas mis tareas del día, y por la noche me fui a dormir.

A la mañana siguiente... me despertó la misma música en la radio. El limón que había recolectado estaba de nuevo en el árbol, y todos los periódicos mostraban la fecha del día anterior.

Bueno, no se necesitaba ser un genio para entender lo que estaba pasando. ¡Estaba teniendo un Día de la Marmota, igual que Bill Murray en la película El Día de la Marmota! (¿Cómo? ¿No han visto esa película? ¿Y por qué carajo no han visto esa película? ¡Vayan a verla inmediatamente, que está estupenda!) Me pareció fantástico. Soy admiradora de Bill Murray desde que lo vi en Los cazafantasmas. ¡Y por fin tenía algo en común con él!

Claro que... Bill Murray tuvo que soportar interminables repeticiones del mismo día, y yo me pregunté cuánto duraría el mío. Entonces llegué a la siguiente conclusión lógica: para acabar con mi Día de la Marmota, bastaría con deshacerme de la marmota, ya que era la única variable en mi rutina. (Nada como un enfoque científico para resolver estas cuestiones, ¿verdad?)

De repente se abrió ante mí un abanico de posibilidades. ¿Qué podría hacer YO con un Día de la Marmota? Tomando a Bill Murray como ejemplo, acepté y descarté algunas alternativas. Por ejemplo, no me interesaba aprender a tocar el piano, ya que lo intenté una vez y, aunque se me daba bien, nunca terminó de fascinarme; tampoco me interesaba conocer más a mis vecinos, y después de ver los noticieros al final del primer día, decidí posponer lo de salvar vidas para el último momento (es que resultaría poco práctico salvar las mismas vidas una y otra vez; con hacerlo al final sería más que suficiente). Cosas que sí podría hacer: leer muchos libros, dormir hasta tarde, ¡aprender a tocar la gaita! (como buena descendiente de gallegos que soy), comer comida chatarra sin preocuparme por la salud, hacer travesuras sin temor a las consecuencias, no limpiar absolutamente nada en mi casa, y disfrutar del día en general (menos mal que justo me tocó uno soleado). También podría aprovechar para planear mis futuras novelas, aunque tendría que ser solamente en mi cabeza, puesto que nada escrito permanecería durante las repeticiones del día.

Bien, ya estaba lista para comenzar. Les haré un resumen de lo que fue mi Día de la Marmota :-D

Repetición #2: Dormí hasta muy tarde, ya que justo era sábado. Hice la torta de limón con el limón de la vez anterior ¡y me la comí toda en el mismo día! Luego me vino una indigestión. Menos mal que se me curaría con la siguiente repetición del día.

Repeticiones #3-20: Algunos días dormí hasta tarde, otros me levanté temprano para ir a comprar libros (¡ediciones de lujo, encima, que por principios no suelo adquirir!). Ni me preocupé por hacer ejercicio, dado que los efectos no iban a durar.

Repeticiones #21-42: Empecé las lecciones de gaita. Mi dragón se tapaba los oídos durante las primeras prácticas, pero luego mejoré y entonces a él acabó por gustarle la música. Quizás tenga un toque de sangre celta, igual que yo :-P

Repeticiones #22-¿68?: Seguí leyendo libros y tocando la gaita. Me aprendí todas las canciones de mis CDs. Donald y yo salimos a cazar políticos idiotas :-D Nos divertimos mucho viéndoles las caras de pánico antes de ser chamuscados. ¡Y encima podíamos repetir el juego cuantas veces quisiéramos! (Observación: con respecto a los políticos idiotas, la veta sádica tarda en agotarse. Hasta me atrevería a decir que no tiene límites, pues siempre se disfruta.)

Repeticiones #¿69?-aquí ya perdí la cuenta: Me dediqué a decir a todo el mundo exactamente lo que pienso acerca de todo y todos. En cinco ocasiones eso me causó una muerte rápida y violenta. Menos mal que continuaba en mi Día de la Marmota. (Observación: no vi el cielo ni el infierno en ningún momento, aunque algunos tienen la teoría de que los Días de la Marmota son una especie de purgatorio. Otra observación: duele bastante que a uno le claven un palo de golf en el ojo, y encima uno tarda mucho en morir desangrado por causa de una herida semejante. No pregunten.)

Repeticiones #unas cuantas más, tal vez 30: Volé con mi dragón a diversas partes del mundo. En todas ellas fuimos la sensación del momento. Chamuscamos políticos idiotas en unos cuantos países extranjeros. Me arrestaron varias veces y me condenaron a muerte en Corea del Norte, pero, naturalmente, no tuvo importancia. En China me salvé de la muerte cuando les mostré a mi dragón. ¡Me nombraron emperatriz! (Bue. Lástima que no duró. Es lo malo del Día de la Marmota: esas cosas no permanecen.)

Repeticiones #más o menos 50 más: Debo de haber probado todos los tipos de comida chatarra en el mundo. Listo. Ya nunca más sentiré la tentación de comer comida poco saludable... excepto, quizás, por las patatas fritas y el helado de chocolate. Ah, y mi torta de limón con pasas de uva.

Repeticiones #dejé de llevar la cuenta por completo: Me colé a varios conciertos y deslumbré a todos con mi habilidad en el manejo de la gaita. Entonces me cansé de tocar la gaita y decidí aprender a tocar el saxofón, como Lisa Simpson. Comencé a tomar clases en Internet de varios idiomas.

Repeticiones #no sé por qué sigo con esto, cuando es obvio que sigo sin retomar la cuenta: Aprendí a tocar el saxofón, después el violín y por último el erhu (que es la versión china del violín). También aprendí a disparar con pistola, rifle de asalto, lanzacohetes y arco. Y ya que estaba, aprendí a manejar un tanque de guerra y sostuve una espectacular pelea ficticia con mi dragón (es que los soldados se veían aburridos, y hasta el coronel tenía ganas de ver un poco de acción).

Repeticiones #voy llegando al fin de la historia: Terminé de leer todos los libros que quería leer, aprendí todos los idiomas que quería aprender, y me di el gusto de fastidiar a toda la gente que quería fastidiar (y varias veces, además). En la última repetición, Donald y yo salvamos todas las vidas que pudimos (en accidentes de tráfico, por ejemplo), y una vez que volví a casa, decidí que ya era tiempo de despedirme de la marmota, quien seguía durmiendo a pata suelta.

(Uf. Ya quisiera yo dormir así de bien.)

Moví la marmota al jardín de mi vecina (esa vieja insoportable de al lado), para que ELLA quede atascada en un día interminable. ¡Buajajajaja! Espero que se vuelva loca. Se lo tiene bien merecido. (La marmota no despertó en ningún momento.)

Y si se preguntan por qué interrumpí mi Día de la Marmota... bueno, es que algún día tenía que continuar escribiendo mis historias, ¿no? Además, extrañaba la lluvia y quería seguir actualizando este blog :-)

G. E.

PD: Si alguna vez se les antoja tener un Día de la Marmota... avísenme. Buscaré a la marmota y se las enviaré con mi dragón :-D


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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