INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

29 de enero de 2012

UN ZOOLÓGICO MUY FEO

A menudo me pregunto de dónde salen todos los sueños raros que tengo. Es como si en mi cerebro hubiera un director de cine de mentalidad muy retorcida, similar a un Tim Burton cargado de LSD (y no es que Tim Burton necesite LSD para hacer películas raras, pero es que mis sueños son más raros todavía que sus películas).

En fin, la cosa es que de nuevo tuve un sueño raro. Yo estaba viajando por la India (primera vez que voy ahí en sueños), y me dio por entrar a un zoológico. Ahí se acabó la normalidad. Para empezar, al zoológico no se entraba pagando, sino que había que entregarle un animal de cualquier especie al hombre que estaba sentado junto a la puerta. Era una condición ridícula, pero bueno, en mi sueño me pareció aceptable y por lo tanto comencé a buscar a mi alrededor algún animal que me sirviera para entrar al zoológico. Tuve suerte: de pronto vino a mí una rata, así que la atrapé por la piel del cuello y la sostuve en mis manos. Quizás les suene asqueroso, pero en la vida real no me disgustan las ratas, y ésta en particular era bastante linda y cariñosa. Me dio pena entregársela al hombre de la puerta porque la puso en una jaula con otras ratas.

Después de eso entré al zoológico. Lo primero que noté fue una especie de corredor por debajo del nivel del suelo, el cual estaba repleto de búfalos. Para llegar al otro lado había que saltar, con el riesgo de caer entre los búfalos. Sin embargo, eso no fue un problema. Los búfalos estaban tan apretados que en realidad hasta se podía caminar por encima de ellos (pobrecitos).

Conseguí saltar el corredor. Lo siguiente que vi fue un enorme corral donde había más búfalos, de esos africanos que tienen los cuernos curvados hacia arriba. Eran GIGANTESCOS. Como elefantes, más o menos. Entre ellos se encontraba un alce al que le faltaba un lado de la cornamenta; el alce también era gigante, y sacó la cabeza por encima de los barrotes del corral para mirarme con cara de muy mala leche.

Te veo, humana, y no me agradas.

A decir verdad, no sé qué tenía en mi contra... bueno, a menos que se haya enterado de que comí carne de alce cuando viajé a Suecia.

Como sea, seguí adelante con la visita y entonces me di cuenta de que ¡¡no tenía zapatos!! Sólo llevaba puestos unos calcetines blancos, lo cual me pareció un gran inconveniente ya que el suelo estaba cubierto de barro y también parecía sucio de excremento animal (QUÉ ASCO). Menos mal que no puedo olfatear cosas en sueños.

Después pasé por un foso. Había varios animales ahí, pero no me fijé en ellos porque me llamó la atención un fósil de escarabajo. También era gigantesco, más o menos del tamaño de una tortuga de mar. (Parecía una mariquita hiperdesarrollada. No me vendría mal algo así para acabar con las plagas de mi jardín, siempre y cuando no se comiera también a mi gato.)

Poco a poco me di cuenta de lo horrible que era aquel zoológico. Casi todos los animales estaban en jaulas pequeñas y sucias, y hasta me dieron ganas de llamar a los activistas de PETA, que en general no me caen bien por sus campañas ridículas. En aquel zoológico habían encerrado a cualquier bicho posible, incluyendo un pobre gato de aspecto miserable.

Me fui del zoológico saltando de nuevo por encima de los búfalos. Les pisé la cabeza a un par de ellos, pero no pareció importarles (recuerden que no llevaba zapatos, y la verdad es que no peso mucho). Naturalmente, había una tienda de regalos a la salida (cosa que nunca falta, ni siquiera en mis sueños).

El edificio del zoológico era blanco por fuera y muy bonito (casi como el Taj Mahal), quizás para disimular toda la miseria en su interior.

Si acaso vuelvo a ese lugar en sueños, llevaré conmigo a un ejército de activistas de PETA para que me ayuden a liberar a los animales. ¡¡Y también me pondré unas buenas botas!!

G. E.

23 de enero de 2012

EL AÑO DEL DRAGÓN

Como este año es el Año del Dragón en China, Donald y yo nos trasladamos hacia allá para celebrarlo. Fue un larguísimo vuelo a través de Sudamérica y luego el Océano Pacífico (menos mal que llevé ropa abrigada, porque estaba frío allá arriba), pero finalmente llegamos a Beijing y a la famosa Ciudad Prohibida.

¡La verdad es que los chinos quedaron muy impresionados al recibir a un dragón de verdad en su país, y justo a tiempo para los festejos! Ni Donald ni yo entendimos una sola palabra de lo que decían (vamos, es que sonaba a chino), pero nos ofrecieron tantos regalos y comidas apetitosas y nos fotografiaron tanto que su deleite fue más que obvio. Donald no es vegetariano, pero les puso arroz a las carnes que comió y después llevó a pasear volando a todos los niños que había en los alrededores. Mientras tanto, yo di un paseo por la ciudad y aproveché para hacer algo de activismo en contra de la matanza de tigres para hacer afrodisíacos (ya que no he perdido mi molesta conciencia ecológica).

En fin, después de mucho divertirnos y de hacer algunas compras, nos quedamos para ver los fuegos artificiales. Ahí ya no me atreví a volar con Donald, dado que, a diferencia de mi dragón, yo NO soy a prueba de explosiones, pero Donald voló entre las chispas e hizo unas cuantas acrobacias.


¡Feliz Año del Dragón para todos!

G. E.

17 de enero de 2012

¡YO ZOMBI CON UN AK-47!

De verdad, que a veces mis sueños no podrían ser más raros. ¡Y les juro que todos los sueños que he contado aquí son totalmente ciertos! (por si alguien lo dudaba).

Hace un tiempo soñé que iba de excursión en autobús con un grupo de gente desconocida. ¡Entonces unos terroristas nos tomaron de rehenes! Los muy malditos nos hicieron bajar a todos del autobús y nos condujeron a un edificio, mientras nosotros pedíamos que no nos masacraran. Una mujer pidió para ir al baño. Pensé que sería buena idea ir al baño yo también, porque nunca se sabe cuánto lo tendrán a uno de rehén esos fastidiosos terroristas.

En fin, estaba haciendo pipí cuando al parecer los terroristas cambiaron de idea y decidieron matarnos a todos. ¡Incluso a mí, que todavía estaba sentada en el inodoro! (Qué mala leche, dispararle a alguien con los pantalones abajo. Es muy poco digno.) Me di cuenta de que tenía una herida en el cuello que sangraba profusamente. En la forma más disimulada posible, presioné la herida con mis dedos pensando que quizás podría aguantar hasta que los terroristas se fueran, después de lo cual llamaría a una ambulancia. Sin embargo, uno de los terroristas notó que yo estaba viva... y se me acercó para rematarme con un tiro a la cabeza. Luego me siguió disparando, en un inútil gasto de balas (en general, un tiro a la cabeza es suficiente para matar a alguien, a menos que ese alguien sea un vampiro, Wolverine o un Terminator de metal líquido). Morí pensando que no había tenido tiempo de despedirme de mi querida madre :-( (Sí, me morí en sueños. No es la gran cosa. He muerto en sueños varias veces, incluso en una forma tan espectacular como caer dentro de lava volcánica.)

Sin embargo... ¡ahí no terminó la cosa! El terrorista se marchó... ¡y yo me convertí en una zombi con ánimos de venganza! ¡Uuuuaaaaaaaa! Lo primero que hice fue obtener un AK-47 de otro terrorista, y entonces emprendí la lucha por obtener mi venganza contra esos desconsiderados que me habían asesinado mientras estaba meando.

Curiosamente, y quizás por el origen del AK-47, de pronto empecé a hablar con acento ruso, y a los terroristas que iba encontrando por ahí les preguntaba: "¿Fuerron ustedes quienes me matarron?" En realidad ni siquiera me detenía a esperar la respuesta, porque ya se les veía en la cara que eran culpables (se ve que en sueños yo había desarrollado la capacidad de leer los gestos faciales como el protagonista de la serie Miénteme).

Seguí acribillando terroristas con mi AK-47, aunque ellos trataron de defenderse. Claro que, como yo era una zombi, los disparos subsiguientes sólo consiguieron enfadarme más porque los zombis no se curan, y entonces tendría que pasar el resto de mi existencia zombi con el aspecto de un colador.

¡¡¡Grrrrrrr, dejen de hacerme agujerros
que ya estoy muerta, malditos desgrraciados!!!

Por fin encontré al último terrorista, en un edificio. Y detrás de una puerta... ¡también estaba Bin Laden! (Esto fue antes de que los gringos se cargaran a Bin Laden.) Supongo que habría matado a Bin Laden también, pero entonces me desperté. (¡Demonios!)

Para mi próximo sueño de zombi vengativa, quiero un lanzacohetes.

G. E.

11 de enero de 2012

EL ESTRÉS DE ESCRIBIR FICCIÓN

No me malinterpreten: ADORO escribir. Crear historias, personajes y mundos imaginarios es una de las actividades más estimulantes para el cerebro, por no decir que a menudo resulta divertidísimo (ya sea que uno esté creando una situación graciosa... o destripando a alguien en un relato para el Halloween; y no me miren con esas caras, que los escritores de horror no estamos demasiado chiflados).

Sin embargo... bueno, hay facetas de esta profesión que pueden resultar un poco agobiantes a veces. Y no se trata de las cosas que hacen enojar a un escritor, que son unas cuantas, sino cuestiones intrínsecas del oficio que en mi caso son inevitables, molestas y agradables a la vez (los escritores también podemos ser un tanto masoquistas; no pregunten).

El primer problema es... que uno se esfuerza por entrenar al cerebro para que cree y piense por su cuenta, lo cual es necesario para la labor (las mejores ideas suelen aparecer en los momentos más inesperados, cuando uno está haciendo cualquier otra cosa y le deja espacio al subconsciente para trabajar). Y luego... pues eso, que el cerebro piensa por su cuenta. A cualquier hora. Cuando le da la gana. Incluso cuando resulta inconveniente que piense por su cuenta; por ejemplo, en el horario laboral (me refiero al "trabajo diurno" obligado que tenemos los escritores no famosos, o sea, la mayoría). Y si uno ya está escribiendo una novela o un relato en particular... no se agradecen demasiado las distracciones. Por si fuera poco, todas esas ideas para historias se quedan en la cabeza hasta que uno por fin las escribe, dándose codazos unas a otras en busca de atención.

¡Ideas acumuladas, déjenme un poco en paz!
¡¡Que el día sólo tiene 24 horaaaaaas!!

En lo personal, no estoy exagerando al decir esto: tengo proyectos acumulados para los próximos DIEZ años. Imagínense cómo se siente mi cerebro a veces... (como un vaso de gaseosa, todo lleno de burbujas que hacen ruidito cuando suben a la superficie: ¡fzzzzzzzz!; lo digo por si no tienen ganas de imaginarlo).

Después está el hecho mismo de escribir. De encontrar el tiempo entre las obligaciones diarias. De sentarse a organizar el plan de la historia (para los que hacemos planes, claro). De investigar lo que haya que investigar (¡menos mal que ahora existe Google!). De elaborar la psicología de los personajes, los conflictos, los diálogos y demás. ¡De NO cometer errores garrafales! Y luego... ¡vienen las revisiones y correcciones! Bueno, de las revisiones me salvo porque hago planes detallados, pero aun así ¡¡NO ME ESCAPO DE ESOS MALDITOS ERRORES TIPOGRÁFICOS QUE SIGUEN APARECIENDO AUNQUE REVISE TODO CINCO VECES!! ¡¡¡AAAAAARRRRGGGGHHHH!!!

Por último vienen los nervios a la hora de presentar la obra al público. ¿Les gustará? ¿No les gustará? ¿Seremos el blanco de los elogios... o de unos cuantos tomatazos?

¡¡Es demasiada presión!!

¡¡SOCORROOOOOO!!

Menos mal que los escritores podemos hacer catarsis escribiendo :-P

G. E.

5 de enero de 2012

EL FIN DEL MUNDO SEGÚN YO

Dicen que este año se acabará el mundo, supuestamente porque lo anunciaron los mayas en su calendario. ¿Mi opinión? ¡Que es una tremenda estupidez! Si tan buenos eran los mayas para predecir cosas, ¿cómo fue que no anticiparon el fin de su propia civilización? Me da que no eran tan expertos después de todo en cuestiones proféticas.

Sin embargo, es casi seguro que el mundo acabará algún día, porque todo lo que empieza tiene que terminar. Bueno, salvo los impuestos y algunas franquicias de películas de las que no paran de hacer secuelas, precuelas y reboots (caray, si tan escasos andan de ideas podría darles alguna, ¿eh?). Por eso, hete aquí la forma (perfectamente lógica) en la que yo creo que todo se irá al carajo.

Bien, como quedó demostrado en la película Idiocracia (que expone la realidad actual de manera tan exacta que hasta da escalofríos), el cociente intelectual de la humanidad irá disminuyendo a medida que la gente inteligente se dedique a pensar y la gente tonta se dedique a reproducirse. Esto va a causar un impacto negativo en el manejo de los recursos terrestres: la gente consumirá más productos desechables y generará todavía más basura de la que tenemos ahora (que ya es mucha), lo cual producirá cambios radicales en el ecosistema.

Dicen los científicos que las especies más resistentes son las cucarachas y las ratas. Con el aumento de la basura, estas criaturas proliferarán a grados extremos y llegarán a combinarse en una única especie: las CUCARRATAS (no me pregunten qué clase de acto sexual aberrante llevará a dicha combinación, ya que éste es un blog más o menos apto para todo público). Por supuesto, llegado este punto habrá que cambiar la letra de la canción La cucaracha, pero eso no será un problema porque ambas palabras tienen la misma cantidad de sílabas.

La cucarrata / la cucarrata / ya no quiere caminar...

De igual manera, y también debido a la basura, las palomas y las gaviotas se combinarán en otra especie única: las PALOVIOTAS. Éstas prosperarán felizmente debido a la suma de dos factores: la adaptación de las palomas al entorno urbano y la capacidad de las gaviotas para desalinizar el agua de mar (tomemos en cuenta que, entre el aumento de la población humana y la contaminación, probablemente nos quedaremos sin reservas de agua dulce antes del año 2050).

Con el tiempo las cucarratas superarán a los humanos en una proporción de 100.000 a 1, y el siguiente paso lógico será que nos conviertan en su alimento. Así acabará la especie humana. (Un final bastante patético pero espectacular, con gritos y salpicaduras de sangre al estilo Kill Bill.)

Pero el mundo durará un poco más luego de nuestra lamentable extinción. (¿Qué, pensaban que todo acabaría con nosotros? Nah, ni que fuéramos tan importantes.) Los extraterrestres, que han venido estudiando el planeta desde hace años (como quedó perfectamente demostrado en la serie Los expedientes X), notarán estos cambios en el ecosistema de la Tierra y visitarán por fin el planeta en forma abierta. Dado que las cucarratas serán más inteligentes que los seres humanos (en el sentido de que no inventarán armas de destrucción masiva ni reality shows), ellas establecerán con los recién llegados una relación de amistad y prosperidad.

Cucarrata: Crrri-brrr-tic-blupblup.
Alienígena: Ñac-ñic-ñoc-ñic-ñic-plop-plop-patapuf.

Por desgracia, intrigados por una versión mexicana particularmente exitosa de La cucarrata (al estilo mariachi), los extraterrestres viajarán a dicho país y descubrirán las bodegas de tequila. Muy pronto se volverán alcohólicos y, debido al olor apetitoso que emanarán en la borrachera, serán comidos accidentalmente por las cucarratas (¡oh tragedia!)

¿Crrr-crrr-puap-toc? ¡ÑAM-ÑAM-ÑAM!

("¿Y qué será de las paloviotas mientras todo esto ocurre?", se preguntarán Pues bien, las paloviotas estarán ocupadas organizando juegos olímpicos con acrobacias aéreas y maratones de migración, ajenas al desastre que muy pronto les caerá encima. Pobres avecillas inocentes.)

A continuación, las cucarratas se apoderarán de las naves alienígenas desperdigadas por todo el planeta. De ahí en más sólo será una cuestión de tiempo para que estas criaturas (que en ningún momento verán la necesidad de aprender a leer, por ser una adaptación evolutiva irrelevante para ellas) opriman por error el botón de autodestrucción de alguna nave, ocasionando así una reacción en cadena que acabará con la Tierra, la Luna, Venus, Marte y algunos asteroides.

Adiós, planeta Tierra. Fue bonito mientras duró.

Y así acabará el mundo. ¡Tadááááááááá!

G. E.

1 de enero de 2012

RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

El año pasado me encontré con el Año Viejo y luego con el Año Nuevo. El Año Nuevo parecía un poco antipático, pero la verdad es que al final se portó bastante bien. Lástima que ya se murió :-( (RIP, Año Nuevo del año pasado). En fin, mi parte favorita del año pasado fueron mis avances en materia literaria: se publicó mi cuento de zombis y escribí una novela corta que se publicará este año, dentro de unos días :-) ¡Yipiii! También terminé una novela de la que estoy segura que es estupenda (porque una es muuuy modesta ;-)), y apenas acabe el proceso de revisión voy a pasearla por ahí a ver si consigo publicarla, para que nadie en el planeta tenga que sufrir la desgracia de no leerla (sí, una es muuuy, muuuy modesta).

Pero bueno, como dicen por ahí, "año nuevo, vida nueva", y me pareció adecuado hacer una lista de metas y resoluciones para el 2012. Lo sé, esas cosas raras veces se cumplen, pero qué más da, hacer planes es gratis.

Así que busqué una larga hoja de papel y un bolígrafo y empecé a escribir.


METAS Y RESOLUCIONES PARA EL 2012

1. Ponerme al día con las entradas atrasadas de este blog :-P

2. Seguir siendo buena gente, manteniéndome fiel a mis principios y convicciones morales.

3. Cepillar más a mi gato para que no trague tanto pelo.

4. Escribir al menos una novela.

5. Terminar con los arreglos en las paredes de mi casa.

6. Ser más tolerante con la gente tonta que no tenga la culpa de ser tonta. Patear en el trasero a la gente que sea tonta a propósito.

7. Hacer más amigos en Facebook.

8. ¡Buscarle una novia a mi dragón Donald! (o un novio, dependiendo de su orientación sexual).

9. Opcional: buscarme un novio. Si se parece al guapísimo de Henry Cavill, mejor.

10. Ir al cine a ver esa película donde trabaja Henry Cavill con poca ropa. O sea, Los inmortales.

Llegado este punto leí lo que había escrito y me llevé una decepción. ¿En verdad soy tan aburrida? ¿No tenía ambiciones más grandes, resoluciones más drásticas, algo que fuera un poquito más complicado de lograr? ¡Es necesario ponerse retos en la vida!

Saqué de la heladera la botella de limoncello casero y continué escribiendo, pero cada vez que apuntaba una resolución o meta adicional me tomaba un traguito. Claro que cuando yo me pongo a escribir suelo entusiasmarme y seguir de largo, perdiendo la noción del tiempo, y hacia la resolución 125 ya estaba un tanto achispada. De acuerdo, qué diablos, más bien estaba borracha como una cuba, ¿y qué? En algún momento terminé envuelta en mi propia lista, saltando por ahí muy contenta.


Llegó la medianoche y con ella el Año Nuevo. No sé sí pasó junto a mí, estaba demasiado ocupada tambaleándome de un lado a otro, tratando de desenrollarme de mi monumental lista de metas y resoluciones. Afuera, mientras tanto, explotaban los fuegos artificiales, y mi gato corrió a refugiarse bajo una cama. Pobrecillo.

Me desperté esta mañana... sin resaca, porque al fin y al cabo esto es un blog. ¡Ja! Lo único raro es que tenía un bebé en brazos. Ahí casi me da un patatús (¿¿¿qué cuernos había hecho yo exactamente para acabar con un bebé en brazos???), pero luego vino mi vecina y se llevó a su bebita, echándome una ligera mirada de reprobación. En fin, mi lista estaba por ahí, bastante arrugada. Casi todas las resoluciones y metas estaban escritas con una caligrafía tan espantosa que no he podido descifrarlas todavía, pero aquí va una lista de las que sí pude deducir:

213. Serr menos buennna gnte prrra q' no s'aproveshen.

242. Conseggguirr puplo gignte p' que sse coma viejja missserble al lado. ¡Hip!

248. Averiguarr teléfno Henry Cavill ym andrle salud Ño Nuevo.

302. Convrtirme en vmpiro y shuparrle sangre a gnte tonnntaa.

3544. ¡Hip! Scribbirr 5best-sllerrss y comprrme manssión mbrujada en Trnsilvanniiaa. Puner murci´élagos. Invitr Batman.

367. Afeitarrr mininnno p'q'n'eshe tant pelo.

381. Secustrar Hnry Cavilll y sacrrle ADN p'cloneees. ¡linddooo!

429. ¡Hip! ¡Salú!

582. Compprr cOrdilllera Anddess p' mi drggón.

591. Averrrigr prqué Herni Cavvil puso orden restrrrici´ónn cntrra yo! :-(((

671. Acerr 3.509.283.951 amiggsss facebuuúú!!

694. Matarr rrrey Joffffrey en Jugggo tronosss. ¡Dtesto!

752. Máss limonshello!! Saaalú!! ¡Hip!!

784. Cccnnn dinerrrro bst-sllrrrrrrs mandrr regalittto lectres mi blog ::-)) ¡Losss quiro!! Muac muaccc!!!!!!!!!! :-xoxoxoxoxo

829. Manddddddddarr gggnnete tonnta Marte y salvarr plneta Ttierra. ¡¡Gissl suprrheroínna!!! ((penssar trajjje ajustado. adlgazzzr 5 klos p'verme sexy en trrje 'justado.) ¡Hip! Drgón Donald ayuddnte. Pedirrllle Batmn prestaddddo aLfrreed.

854. ¡¡¡¡LOgrrr paz mindial!!!!!!

905. ¡Flizz Ño Nuevvvvooooo! :o)

G. E.


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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