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25 de diciembre de 2013

¡MUERE, NAVIDAD, MUEREEEEE!

¿Recuerdan mi intento de sabotaje de la Navidad pasada? Este año, por suerte, no hizo tanto calor, pero de todas maneras no me entraron ganas de sabotear las navidades ajenas.

Caí en cuenta entonces de que jamás había armado un arbolito de Navidad. Supongo que es algo que debe hacerse al menos una vez en la vida, como andar en bicicleta, viajar en avión o bailar con un hombre guapo. O sea, mi Donaldito y yo pusimos manos a la obra y armamos un arbolito súper chulo, con esas bolas brillantes y escarcha artificial. Mientras tanto, puse esos CDs de música navideña que sólo puedo escuchar una vez al año, pensando que al menos daba para bailar con el que tiene canciones de Louis Armstrong. (Bailar frente al ventilador o el aire acondicionado, por supuesto, debido al maldito calor.)


Casi al final de la Nochebuena, Papá Noel asomó por una de mis ventanas para saludar. Le devolví el saludo. Pero pasada la medianoche...

Ah, lo siento, es que nunca tendré espíritu navideño. Lo mío es el Halloween. Arranqué una de las bolas del arbolito y se la arrojé a mi dragón. Donald hizo lo mismo, y así nos enfrascamos en una pelea de adornos navideños que dejó pedacitos de plástico roto desperdigados por todo el piso y las alfombras. Todavía en mi ventana, Papá Noel puso cara de desilusión y se alejó meneando la cabeza en un gesto negativo. Y yo le dije a mi dragón:

Dracarys, Donaldito.

Donald tomó aire y expulsó una hermosa llamarada directo al despojado arbolito de Navidad, que ardió alegremente hasta quedar hecho cenizas.

¡¡Muajajajajojojojo!!

Y puestos ya en el espíritu antinavideño, escribí un cuento de horror que pueden leer aquí. Y me da que haré esto desde ahora en adelante, igual que en el dichoso Día de San Valentín, que tampoco soporto.

Es que una no está para festividades ñoñas.

G. E.

PD: Como este blog es ficción, aclararé que en realidad no quemamos el arbolito de Navidad, en primer lugar porque hacía calor y en segundo lugar porque existía el riesgo de incendiar la casa. Además, no tengo nada en contra de los árboles, pobrecitos. Producen oxígeno.

13 de diciembre de 2013

URUGUAY, PAÍS DE CUARTA

Quizás sea porque hoy es viernes 13, quizás sea porque una serie de acontecimientos me han llevado a este punto. Da igual. Les pido disculpas de todas maneras, porque el artículo de hoy no tendrá nada de alegre o humorístico. Lo estoy escribiendo para ponerlo de referencia de aquí en adelante, porque ya me he cansado de repetir las mismas cosas tropecientas veces.

La cuestión es que la gente que NO vive en Uruguay tiene, al parecer, una idea totalmente errada de lo que es este país, o mejor dicho, de aquello en lo que este país se ha convertido.

Recuerdo cómo eran las cosas cuando yo era pequeña y tuvimos nuestras primeras elecciones presidenciales después de la dictadura. Por razones obvias, yo no sabía nada de política, pero sí puedo decir esto: se vivía en paz (sí, a pesar de la reciente dictadura) y la educación era aceptable. No cerrábamos con llave durante el día, los niños jugaban tranquilos en la calle, la capital estaba bastante limpia, y los carritos con caballos (de gente que recolectaba basura) eran más bien algo anecdótico.

Algunas cosas han mejorado desde entonces, pero muchas, y muy importantes, no han parado de deslizarse cuesta abajo hacia una especie de abismo del que creo, por desgracia, que todavía no hemos visto el fondo.

El primer desastre está en la educación pública. Y cuando digo desastre, me refiero a un DESASTRE mayúsculo, como indican los últimos resultados de las pruebas PISA: Uruguay está en el puesto 57 en una lista de 67 países evaluados. Y lo peor es que no hemos dejado de bajar puestos desde que entramos a esas pruebas en el año 2003. O sea, a pesar de la bonanza económica de los últimos 10 años, a pesar de tener un gobierno SUPUESTAMENTE socialista, solidario y que se desvive por los pobres, y a pesar del mayor presupuesto para la enseñanza, ni siquiera se ha frenado la caída. Ya no es que nuestros alumnos no estén a la altura de los países más desarrollados; ni siquiera estamos a la altura de nosotros mismos. Los chicos llegan a la educación secundaria, y a veces incluso a la universidad, con dificultades para entender la idea principal de un texto escrito. Quizás el gobierno actual pueda presumir de tener cifras bajas de analfabetismo, pero la realidad es que miles de niños y jóvenes uruguayos son analfabetos funcionales. De ahí que apenas un 35% de los adolescentes terminen la educación secundaria (sí, un poco más de la tercera parte), lo cual, desde luego, no permite formar adultos con capacidades laborales avanzadas. El número de jóvenes que no estudian ni trabajan va en aumento cada día, y resulta difícil crear empresas o aceptar inversiones extranjeras por el hecho de que no hay suficiente mano de obra capacitada.

Lo anterior lleva a casi todos los demás problemas que angustian a los uruguayos de bien, y el primero de ellos es la pobreza. Olviden las cifras que larga nuestro gobierno. Según los gobernantes, la pobreza cayó a menos del 20%, pero este dato realmente no coincide con la observación. Si uno analiza la cifra, muchos pobres han dejado de ser pobres EN TEORÍA, ya sea porque reciben dinero del Estado o porque les consideran como ingreso algunos beneficios de salud pública (por ejemplo). Obviamente el PIB tampoco disminuye la pobreza, porque aunque suba el ingreso de un país, ello no se traduce en una mejoría automática de la vida de sus habitantes. Como sea, si UN TERCIO de las familias del país reciben apoyo del Estado, NO DEJAN DE SER POBRES. Las cifras de necesidades básicas insatisfechas también dejan claro que la pobreza es bastante mayor de lo que afirma el gobierno. Sin embargo, en realidad no hace falta mirar las cifras para darse cuenta de la pobreza creciente. Yo hablé de OBSERVACIÓN. Basta con salir a la calle. De hecho, basta con sentarse en cualquier esquina de cualquier barrio, frente a un contenedor de basura, para observar el desfile de personas que buscan materiales para reciclar o incluso comida. Basta con tomar algún autobús, por ejemplo el 405, para pasear por la periferia de Montevideo y observar unos barrios de casuchas que hacen recordar a la India o cualquier otro país tercermundista miserable. La cantidad de gente que duerme en las calles es cada día mayor, también.




Estas fotos no aparecen en las postales turísticas, desde luego, pero así viven MILES Y MILES de personas en Uruguay. Los niños juegan entre la basura, a menudo tienen parásitos internos y externos (incluso sarna), y más de una vez he visto a una madre o padre que salen a hurgar en la basura, en días de lluvia, llevando consigo tres o cuatro niños. El promedio de hijos de las mujeres pobres es de 5, si mal no recuerdo la última estadística, y muchas empiezan a parir en la adolescencia. Casi siempre son niños de diferentes padres, y no es raro que alguno tenga una deficiencia mental debido a la mala alimentación de la madre (por no hablar del tabaquismo o la drogadicción). Hace un tiempo hubo un escándalo en Uruguay porque había niños pobres con altos niveles de plomo en la sangre, debido a la contaminación ambiental, y es bien sabido que el plomo causa daños neurológicos irreversibles. LA MITAD de los niños en este país viven en condiciones de pobreza, si mal no recuerdo esa otra estadística, y la verdad es que me viene como una risa irónica cuando dicen que esos niños son el futuro del país. Si esos niños son el futuro de algo, diría que son los futuros hurgadores, delincuentes y/o drogadictos, porque con la educación pública actual y semejantes condiciones de vida será muy difícil que logren cualquier meta razonable en la vida.

La cuestión de la basura tiene otra cara que quizás parezca menos relevante, pero que a mí me duele mucho: el maltrato animal. Hoy en día muchos hurgadores no tienen dinero para comprar un caballo, pero quienes sí los tienen a menudo los maltratan, y esto lo vi cuando hacía prácticas en la facultad o en una clínica de un barrio pobre. Caballos mal alimentados, golpeados, enfermos, sobrecargados de trabajo. Cada tanto sale en los periódicos alguna noticia escandalosa, como de un accidente de tráfico donde el caballo acabó sacrificado o de un hurgador que mató a su yegua a palos en plena vía pública. A menudo estos caballos comen lo que pueden entre las bolsas de basura, y cuando tragan alguna bolsa, no es raro que acaben muriendo de una obstrucción intestinal. Problema adicional: el estiércol de caballo suele contener esporas de tétanos, que quedan regadas por toda la ciudad. Menos mal que en Uruguay la vacunación antitetánica es gratuita y obligatoria (eso sí funciona bien).

Y ya que me puse con la basura, les puedo asegurar que la basura es OMNIPRESENTE en la capital, incluso en los barrios de gente con mayores ingresos. El municipio de Montevideo no ha cumplido con su deber en el sentido de educar a la gente para que no ensucie (a fuerza de multas, como se hace en cualquier país civilizado), y encima los hurgadores sacan las bolsas de los contenedores y las rompen en la vía pública para ver si hay algo que les sirva. Por si esto fuera poco, los recolectores municipales de basura tienen un sindicato que a menudo decreta huelgas, y cada vez que hay una huelga, cada contenedor se convierte en un basurero. O sea, es espantosamente común que cada contenedor de basura en Montevideo se vea así:


Por cierto, tampoco es raro ver alguna rata escabullirse entre las pilas de basura. He llegado a verlas en pleno día. Debemos de tener unas ratas muy bien alimentadas, desde luego. ¿Debo recordar que las ratas contagian enfermedades a los humanos y las mascotas?

Aunque no lo crean, el municipio está en manos del mismo partido desde hace casi 25 años. Cada vez tiene menos aprobación por parte de la ciudadanía (ronda el 30%), pero ese partido continúa ganando debido al actual sistema de elecciones. Me cuesta creer, sin embargo, que exista una franja de votantes tan estúpidos como para permitirles seguir ahí. Nos revientan con los impuestos municipales, además, sin darnos a cambio unos servicios básicos satisfactorios. Me refiero a cosas como la reparación de calles, la iluminación de la vía pública, la poda de árboles (no es raro que caiga un árbol demasiado viejo; incluso ocurrió una muerte por este motivo), el ordenamiento del tránsito y, como ya expuse, la cuestión de la limpieza.

La mala educación pública, sumada a pésimas políticas en cuanto al manejo de la delincuencia, ha tenido un efecto fatal sobre la seguridad ciudadana en todo el Uruguay, especialmente en los últimos dos períodos de gobierno. Sin tener mafias instaladas dentro del país, la delincuencia no ha parado de aumentar, tanto en cantidad como en violencia. En el interior del país todavía no es tan grave, pero sí se ha vuelto muy frecuente el robo organizado de ganado: a veces se llevan a los animales en camiones, otras veces los descuartizan ahí mismo (se llevan sólo las partes más comerciales del animal para venderlas ilegalmente en ferias, dejando que el resto del cadáver se pudra a la intemperie). En la capital, el aumento de la delincuencia ya es ESCANDALOSO, y encima desde el gobierno nos mandan el mensaje de que en realidad la delincuencia es culpa de toda la sociedad (o del neoliberalismo, o de la crisis del año 2002, o del capitalismo, o del consumismo; en fin, excusas varias), y que si a uno lo asaltan es culpa de uno por hacer "ostentación de riqueza" (no veo cómo puede ser ostentación de riqueza salir a la calle con un bolso y dinero para las compras; de todas maneras, la ostentación de riqueza tampoco justificaría un delito). Es común que ASESINOS de entre 15 y 18 años queden libres en poco tiempo, es recontra común que el vandalismo quede sin castigo, es cada vez más común que haya NIÑOS delincuentes, y ni siquiera se salvan los autobuses, porque aunque las cámaras al parecer disminuyeron los asaltos, a menudo los apedrean por diversión en determinados barrios. Nuestras cárceles NO rehabilitan, y de hecho están calificadas entre las peores del mundo, con un trato absolutamente inhumano hacia los presidiarios (hacinamiento, falta de higiene, alimentación pobre). A mí me asaltaron a punta de cuchillo la única vez que volví tarde a casa en AÑOS, y de hecho ya no queda ningún conocido mío que no haya sido víctima reciente de algún delito. Hace poco tuve que llamar a la policía de noche porque había unos ladrones bajando no sé qué desde la azotea de mis vecinos. También tuve que llamar a la policía porque nos robaron los cables de la electricidad, y más de una vez le han robado a alguien su teléfono móvil frente a mi casa. Y eso que vivo, supuestamente, en un barrio de baja delincuencia. En los barrios de alta delincuencia ni siquiera entran la policía o las ambulancias (sí, es como en las favelas de Rio de Janeiro). Prácticamente ya no quedan casas que no tengan rejas por todos lados, e incluso hay algunas que combinan rejas + alambre de púas + cerca electrificada (sí, las tres cosas a la vez). La gente anda con miedo. Hay comercios que han sido asaltados DECENAS de veces, incluso con amenazas de granadas o rompiendo los vidrios de seguridad con mazos. Las personas llevamos el dinero para las compras bien escondido, tratamos de no usar ropa o accesorios que atraigan la atención, vigilamos que no haya delincuentes cuando estamos llegando a la casa. Es nuestra nueva vida diaria, y me revienta que tantos de mis compatriotas, en lugar de protestar enérgicamente, asuman esto como algo normal. Aunque da lo mismo protestar, en realidad, porque nuestro actual gobierno no da mucha bola...

(Me pregunto si el próximo paso
será poner un foso con cocodrilos.)

El sistema de salud también está empeorando, a pesar de lo que afirma el gobierno. En un intento (muy loable, eso sí) de crear una salud pública universal, lo que han hecho es emparejar hacia abajo. Se tarda más tiempo en acceder a los especialistas, los médicos están sobrecargados de trabajo, algunos hospitales están en condiciones lamentables. En las ciudades del interior del país la atención es deficiente (p. ej. faltan ambulancias), y recientemente han muerto adultos y bebés porque no había determinados especialistas en un rango de varios kilómetros. Mi único consuelo es que no estamos tan mal como en otros países, tal que no quedas en la ruina si no tienes un seguro médico (ejem-Gringolandia-ejem), pero más me vale mantenerme sana porque no tengo ganas de experimentar en carne propia las deficiencias actuales de nuestra sanidad.

Otra cosa: la política exterior. Más concretamente, las relaciones con Argentina. Algo no ha cambiado: los uruguayos queremos a los argentinos, y espero que vice versa. Pero estoy harta de que nuestros actuales gobernantes dejen que el gobierno argentino nos pase por arriba. Brasil tampoco nos trata muy bien que digamos, pero el gobierno uruguayo sigue apostando por el dichoso Mercosur, a pesar de que nos ha servido para bien poco. Se detecta, además, una inquietante afinidad con gobiernos de corte antidemocrático, como Cuba, Venezuela e incluso Irán (bueno, seré justa y diré que al menos el nuevo gobernante de Irán parece bastante mejor que el anterior).

¿Me falta algo? Aaaah, sí, unas palabras sobre nuestro actual presidente. El señor Mujica, el "presidente pobre", el "presidente de los pobres". En mi opinión, es un INEPTO. Me da igual que viva en una chacra si ha gobernado estos casi cinco años con una total falta de rumbo en los temas cruciales arriba mencionados. No es pobre, además. Un tremendo sueldo sí que cobra, por más que decida no gastarlo en sí mismo. ¿Y esa supuesta donación del sueldo que hace? Es para un plan de vivienda que se considera un fracaso, por lo que sé. Dice cosas muy bonitas en el extranjero, pero cuando vuelve a Uruguay se contradice con sus ACCIONES. Primero prometió "educación, educación y educación", pero un tiempo más tarde dio por perdida la batalla porque no se quiere enfrentar a los dictatoriales sindicatos de izquierda (y eso que no tiene nada que perder, pero el partido manda; y él no gobierna para todo el Uruguay, gobierna para su partido, lo cual es anticonstitucional). Y no me vengan con lo de la marihuana. En lo personal, estoy a favor de la despenalización del autocultivo, pero créanme que todo el asunto es una pantalla para distraer de los temas importantes que mencioné arriba. La legalización de la marihuana esconde una profunda derrota: no se pudo controlar por otras vías la drogadicción a la pasta base de cocaína, que es en gran parte responsable del aumento de la delincuencia. Ojalá funcione pero tengo serias dudas, por el tipo de deterioro social que está llevando a nuestra gente a consumir pasta base. Y porfis, PORFIS no comparen a Mujica con Mandela. Sus palabras (las que dice impulsivamente, no los discursos preparados que larga en el extranjero) hacen notar que es una persona muy rencorosa e intolerante, y aunque se diga lo contrario, ÉL SE ALZÓ EN ARMAS CONTRA UNA DEMOCRACIA, NO CONTRA UNA DICTADURA. La dictadura llegó cuando él ya estaba preso. La mentira de que Mujica combatió la dictadura está tan difundida que cuesta horrores refutarla, pero las fechas no mienten. No digo que Mujica sea el Diablo, pero buen presidente NO es, y así como dice una cosa, luego se contradice radicalmente, o sea que nunca nos podemos fiar de lo que dice. Y como guinda del pastel, su gobierno va a permitir la entrada de una empresa de MEGAMINERÍA A CIELO ABIERTO a Uruguay, a pesar de que somos un país de explotación agrícola sustentable y ecológica. El trato es pésimo. La empresa minera se va a llevar la mayor parte de las ganancias, los minerales van a ir a China (y ya sabemos cuán contaminante es la industria en China, así que esto echa por tierra los discursitos ecologistas de Mujica), y el dinero que quede en el país se empleará en planes asistencialistas que seguirán camuflando la pobreza sin solucionarla realmente (porque en realidad es una compra de votos encubierta; la verdadera solución para la pobreza pasa por la educación pública, y ésa está como el culo).

Oh, y el partido de gobierno actual ya amenaza con eliminar la segunda vuelta en las elecciones (seguramente porque han visto el crecimiento del inconformismo, y temen perder sus sillones). También amenaza, si vuelven a ganar, con un supuesto "giro a la izquierda", que en pocas palabras significa más impuestos para los que trabajan y más asistencialismo para los pobres sin exigencia de contrapartidas (repito: compra de votos). Las personas trabajadoras ya estamos agobiadísimas por los impuestos. Según una amiga escribana, hay escribanos que pidieron que les retiraran la investidura porque ya no podían seguir pagando los impuestos que les cobran por ser profesionales. Algunos impuestos municipales nuestros son más caros que en las ciudades caras europeas, a pesar de que el sueldo promedio en Uruguay es de unos 10.000 pesos = 330 euros = 500 dólares. Montevideo es una de las ciudades más caras de la región, también, y la promesa de bajar el IVA, que era del 23%, se quedó en una mísera rebaja al 22%. El combustible es carísimo a pesar de los acuerdos petroleros con Venezuela, lo cual repercute en los precios de casi todo.

¿Tengo algo bueno para decir de Uruguay? Por supuesto. Sigue habiendo gente solidaria y trabajadora. Geográficamente hablando, me encanta (clima moderado, sin catástrofes naturales). Actualmente el desempleo está bajo y la economía ha crecido, aunque eso se debe más bien a factores externos que a aciertos de los últimos gobiernos. Pero no se engañen por lo que se ve desde afuera. Uruguay no es un paraíso socialista. Uruguay es un país que PODRÍA ser como Suecia, pero cuya administración deficiente no consigue resolver problemas básicos como evitar que la gente sea asesinada por delincuentes menores de edad. ¡Si ni siquiera consiguen coordinar los semáforos en las avenidas!

No trato de ser negativa, sino de dejar al descubierto los problemas para que dejemos de ilusionarnos con mentiras, y para que los extranjeros conozcan la verdad (de lo contrario, nuestros gobernantes se regodean con la buena imagen que presentamos al exterior y se duermen en los laureles). Este país NO VA BIEN, sino mal y a peor. Y si tenemos ladrones y asesinos de menos de 12 años... afirmo lo que escribí en el título: Uruguay es un país de cuarta, sorry. Merecemos algo mejor. Y yo EXIJO algo mejor, que para algo soy una ciudadana honrada que paga impuestos. (Por cierto, los ciudadanos honrados que pagamos impuestos ya nos autodefinimos como "los nabos de siempre", porque hacemos lo correcto pero nos tratan peor que a la gente deshonesta.)

G. E.

PD: Hablando por experiencia, es muy posible que algún frenteamplista venga a insultarme por lo que he escrito, a pesar de que todo lo que puse es VERDAD. No voy a dejar pasar comentarios ofensivos. Y ya que estoy, tampoco me voy a poner a discutir con ningún frenteamplista. Son capaces de negar que el cielo es azul si se los dice el partido, y como dijo Raúl Sendic, igual votan heladeras. He escrito este artículo no porque yo sea de cualquier otro partido (que tampoco son una maravilla, puestos en ello), sino porque me importa el país y no me gusta desde hace tiempo el rumbo que va tomando. Supérenlo.

PPD: Tampoco se molesten en decirme que "los demás países de Latinoamérica están peor". Eso es consuelo de tontos. Uruguay es un país pequeño, está medio aislado por hectáreas de campo vacío, y con tres millones y medio de habitantes no debería tener problemas tan numerosos y graves.

PPPD: Tengo la política de usar imágenes propias para este blog, pero admito que éstas las tomé de Google (búsquedas: "asentamiento Montevideo Uruguay", "carrito hurgador Montevideo", "contenedor desbordado Montevideo" y "casa enrejada Montevideo"). No para falsear la verdad, porque estas imágenes representan cosas que he visto en persona, sino porque hay demasiados robos en Montevideo como para que me arriesgue a salir sola con mi cámara a tomar las fotos yo misma.

11 de noviembre de 2013

EL TERCER CUMPLEAÑOS DE MI DRAGÓN

No fue fácil decidir el regalo para mi dragón en su tercer cumpleaños. Quería que fuera alguna cosa típica de los dragones medievales, pero que no involucrara arrasar poblados ni devorar vírgenes sacrificadas (y yo sigo sin entender por qué las mujeres sacrificadas han de ser vírgenes; ni a los dragones ni a los dioses volcánicos ha de importarles un pimiento esa cuestión).

En fin, de pronto me vino un arranque de inspiración. Pensé: "¿Qué otra cosa es típica en las historias de dragones medievales?" Y la respuesta llegó por sí sola: ¡asediar castillos! :-D

Afortunadamente, gracias a las declaraciones de patrimonios históricos y todo eso, hoy en día sigue habiendo una enorme cantidad de castillos en pie por toda Europa.

—¡Feliz cumpleaños, Donaldito! —le dije entonces a mi dragón—. ¿Qué te parece si vamos a celebrarlo a lo grande en otro continente?

A mi dragón le encantó la idea, por supuesto (él nunca desaprovecha la ocasión de unirse a una fiestota, especialmente si se trata de la Oktoberfest). Volamos a través del Atlántico, pues, saludando a unos cuantos delfines, tiburones y calamares gigantes por el camino, y llegamos a nuestra primera parada: el Reino Unido. Más específicamente, Escocia.

Debido a tanta humedad ambiental, mi cabellera no tardó ni cinco minutos en ponerse como un pompón. Mi Donaldito se ofreció para secarla, pero le dije que no, gracias, y pasé la siguiente media hora cepillando todos esos pelos rebeldes a fin de atarlos en una trenza (mi Donaldito tiene buenas intenciones, pero cuando te sopla su aliento caliente a la cara, corres el riesgo de que tu cabeza entera acabe en llamas).

Llegamos, mientras tanto, al castillo Dunvegan. Encendí entonces un altavoz para poner música bailable, saqué mi cámara de fotos y mi Donaldito se fue a bailar y a hacer poses locas sobre una de las torres del castillo.


No tardaron en salir del castillo unos cuantos escoceses, quienes miraron a mi dragón con una mezcla de sorpresa, miedo e indignación. Mi inglés es bastante bueno, pero aun así me tomó un rato descifrar lo que ellos gritaban debido al acento escocés. Esto es más o menos lo que entendí:

—¿Es eso un dragón? ¿Vinieron a filmar aquí los productores de Juego de tronos y nadie nos avisó?

—¡No, parece un dragón real! ¡Increíble!

—¡Nos va a devorar a todos! ¡Auxilio!

—¡Va a estropear las torres del castillo! —Esto lo dijo uno de los encargados del mantenimiento. Hay que admirar su ética profesional, pues estaba más preocupado por la integridad del castillo que por la suya propia. O quizás pensó que, en caso de que mi dragón atacara, él podría correr más rápido que todos los demás.

—¡Eh, todos ustedes, tranquilícense! —exclamé yo (una vez que conseguí apartar la vista de las estupendas piernas de un escocés que usaba falda)—. ¡Mi Donaldito es inofensivo y sólo ha venido a celebrar su tercer cumpleaños! ¿Qué tal si ustedes se suman a la fiesta y le hacen una torta de oveja o algo? Él paga. —No me miren así, mi Donaldito gana más que yo por su trabajo en el aeropuerto.

Eso arregló las cosas, y al final no hizo falta que mi dragón pagara nada porque compensó los gastos de la fiesta al aumentar el flujo de turistas. (Creo que los japoneses le sacaron suficientes fotos a mi Donaldito como para ocupar la mitad del espacio en Instagram. Avísenme si las encuentran.)

Nos quedaban muchos castillos por visitar, sin embargo, de modo que nos despedimos de los escoceses y seguimos recorriendo el Reino Unido. Visitamos Inglaterra, después nos fuimos a Irlanda, y luego cruzamos hacia el continente para visitar Portugal, España, Francia y etc. Me sorprende que mi dragón haya podido volar tanto, porque en cada país consumió suficientes platillos tradicionales como para engordar cincuenta kilos. (Yo apenas engordé tres kilos... lo cual significa que, considerando mi diminuto tamaño, tendré que ponerme a dieta el resto del mes. Grunf. Los culpo a ustedes, españoles. Fue el país donde la comida me pareció más deliciosa.)

Por cierto, nos siguieron unos cuantos turistas japoneses, que se convirtieron en algo así como los groupies de mi dragón (pero sin nada sexual de por medio, obviamente... aunque una de las chicas japonesas no dejaba de acariciarle una pata a mi dragón en forma demasiado amistosa, lo cual nos hizo fruncir el ceño a todos los presentes).

Finalmente llegamos al castillo Neuschwanstein (tuve que copiar y pegar el nombre porque no me sale escribirlo sin errores). De cerca se veía aún más espectacular que en las fotos, con su espléndida arquitectura y sus alrededores llenos de árboles y nieve. (Les voy a dar unos minutos para que lo busquen en Google. ¿Listo? ¿Verdad que es precioso?) Claro que... el castillo Neuschwanstein no es medieval y definitivamente no lo construyeron pensando en un posible ataque aéreo por parte de dragones (o lo más común para la época medieval: grandes rocas lanzadas con catapultas), de modo que mi Donaldito se posó sobre él con mucho cuidado a fin de no romper nada.

Una vez más, hubo asombro, miedo, preocupación y etc., que pronto se convirtieron en admiración, ganas de unirse a la fiesta y acoso fotográfico por parte de los turistas. Uno de los alemanes dijo algo en tono muy alegre, y de pronto estábamos rodeados de salchichas y barrilitos de cerveza que sobraron de la última Oktoberfest.

Y bueno, al final del día estábamos todos tan borrachos que Donald y yo tuvimos que esperar veinticuatro horas para superar la resaca y volver a Sudamérica :-P

¡Que no se diga que no soy una buena mamá a la hora de festejar los cumpleaños de mi hijito dragón adoptivo!

G. E.

31 de octubre de 2013

NOCHE DE BRUJAS 2013 (CON LA MARMOTA)

¿¿He dicho ya que adoro el Halloween?? Pues si no lo he dicho, ¡¡ADORO EL HALLOWEEN!! ¡¡BUUUUUUUUUUUUUUU!!

Este año, mi dragón y yo decidimos celebrarlo de una forma muy inusual. ¿Recuerdan cuando tuvimos un Día de la Marmota? Pues bien, como el Halloween sólo dura un día, ¡nos fuimos a buscar a la dichosa marmota para hacer la fiesta muuuuucho más larga!

No fue tan fácil, sin embargo. Mi dragón no tiene olfato de perro, y por supuesto mi gato tiene olfato de gato (además, el minino nunca obedece órdenes). Por suerte contábamos con la ayuda del dinosaurio, el cual, sorprendentemente, incluye el rastreo en su larga lista de habilidades :-D Tardó unas horas en encontrar a la marmota, la cual estaba durmiendo en un parque. Pusimos al bicho en una canasta (no despertó en ningún momento), le colocamos un sombrerito de bruja (eso tampoco lo despertó), y dejamos la canasta en el jardín de mi casa para así dar inicio al ciclo de días repetidos :-)

¡Y con eso ya podíamos empezar a celebrar! Lo primero fue elegir los disfraces. Hacía tiempo que tenía ganas de darme el gusto, sobre todo después de la trilogía Piratas del Caribe, de modo que ¡me disfracé de pirata! Y disfracé a mi gato, también, aunque no le hizo mucha gracia (cosa que esperaba con ansias, ya que era mi venganza por esa manía que le ha dado al maldito bicho de despertarme a las 6 de la mañana con sus chillidos).


Como Gissel Sparrow o La Tuerta Escudero eran nombres demasiado obvios, me decidí por Short Gissilver, nombre que sólo podrán comprender quienes tengan un mínimo de cultura literaria. ¡Porque soy así de mala, ñajajajajaja!

En cuanto a mi dragón, durante los días anteriores se había peleado con el dinosaurio porque los dos querían ir de zombis, pero bueno, al final ganó el más grande. Mi Donald se pintó de verde putrefacto y rojo sangre vieja, se revolcó en un basurero para oler a podrido, y ¡listo!, ya era un zombi en toda regla. El dinosaurio, derrotado, se fue por su cuenta a pedir golosinas, bajo la amenaza escrita en un cartel de "DULCE O TE COMO UN PIE" (muy sutil).

Donald se tomó muy en serio eso de ser zombi. Recorrió las calles de Montevideo tambaleándose y babeando como si buscara cerebros. A los niños les hizo gracia y fingieron que escapaban asustados, y como los zombis están de moda, poco a poco algunos jóvenes disfrazados también de zombis comenzaron a seguirlo en una marcha. Media hora después parecía un episodio de The Walking Dead. Yo salí con ellos, pero antes de eso me dediqué a bajar música pirateada (sólo para ir a tono con el disfraz, ya que en realidad estoy en contra de la piratería).


Finalmente hicimos una fiesta con varios tipos de monstruos, aunque tuvimos que controlar a varios de ellos porque comenzaron a portarse mal. Los hombres-lobo borrachos, por ejemplo, se pusieron a marcar territorio por todas partes :-P (puaj). Los fantasmas contaminaron la ponchera con baba ectoplásmica, los vampiros no paraban de buscar cuellos, y la banshee gritaba con tanta fuerza que no dejaba oír la música (desconsiderada).

En fin, llegó la medianoche... ¡y el Halloween comenzó de nuevo! ¡Yay! Más dulces, más fiesta, más música pirateada, más caminatas de zombis por Montevideo y así una y otra vez (excepto que ya sabíamos cómo lidiar con los monstruos descontrolados). No sé cuántas veces repetimos el día, pero sí estoy segura de algo: ¡no quiero volver a ver un caramelo durante los próximos 5 meses, al menos!

Al momento de escribir estas crónicas, acabamos devolver la marmota al parque. Quedan dos horas y media de Halloween, así que vamos a rematar la fiesta en grande, quizás con algunas travesuras bien malvadas en casas de políticos ineptos. Ñejejejeje. Es posible que hasta salgan en las noticias y todo...

Como sea... ¡feliz Noche de Brujas!

G. E.

13 de octubre de 2013

¡OKTOBERFEST 2013! ¡SALUD! ¡HIP!

¡Y volvió la Oktoberfest! ¡Yipi! Este año cambiamos de destino por tercera vez... ¡quedándonos en Uruguay! ¿Recuerdan mi paseo a Casapueblo? Pues resulta que este año se celebró la Oktoberfest en el Hotel Conrad, así que ahí nos colamos mi dragón y yo. Fue fácil, dado que ingresamos por aire :-D (Bueno, más bien estuvimos a punto de estrellarnos en la piscina, pero Donald frenó a tiempo y evitamos quedar ensopados.)

En el hotel había, principalmente, argentinos y uruguayos. Ahora que lo pienso, es una pena que no vivan más alemanes en Uruguay, para que contagiaran a los ciudadanos de mi país su famosa puntualidad. En serio, que en Uruguay la puntualidad es tan rara que hasta yo me he cansado de ser puntual, porque luego tengo que esperar a todo el mundo :-P Como sea, tanto los argentinos como los uruguayos ya estaban bastante ebrios cuando mi dragón y yo caímos de sopetón en la fiesta, y aunque la mayor parte de las conversaciones sonaban divertidas, también hubo unas cuantas disputas porque el gobierno de Uruguay no se lleva nada bien últimamente con el gobierno de Argentina :-D Menos mal que mi Donald fue una buena distracción, o la cosa podría haber acabado en un incidente de proporciones internacionales.

Al final sí nos tiramos a la piscina, aprovechando el tiempo primaveral. A mí tuvieron que rescatarme cinco minutos después (no soy buena nadadora estando sobria, mucho menos llena de cerveza), mientras que Donald salpicó agua a diestra y siniestra. Un rato más tarde (mientras yo coqueteaba con un argentino guapísimo), ¡mi dragón había desaparecido! Salí corriendo a buscarlo. No estaba en el hotel, tampoco en los alrededores del mismo. Tras mucho buscar, me encontré con este panorama:


Si yo no nado bien tras beber mucha cerveza, pues mi Donaldito tampoco vuela bien estando borracho :-D El policía se vio en un aprieto, sin embargo: está prohibido que los automovilistas conduzcan bajo la influencia del alcohol, pero el Código Penal no dice nada sobre el castigo a dragones que vuelan en estado de ebriedad. Mi dragón iba a llevarse, pues, una multa por imprudencia y destrucción de propiedad ajena, pero entonces el poli me vio llegar y no tardó en endilgarme el papelito, condenándome a mí a pagar los 3.000 dólares. ¿Cargo? ¡Tenencia irresponsable de mascotas! (No pienso desembolsar ni un dólar o peso uruguayo. Le descontaré ese dinero a mi dragón del sueldo que cobra por espantar palomas en el aeropuerto.)

En fin, ya no había manera de regresar a la fiesta (Donald no podía volar y el guardia de seguridad no quiso dejarlo pasar por la puerta), de modo que nos fuimos a la playa donde TAMBIÉN había gente celebrando la Oktoberfest :-D Nos quedamos ahí hasta las 5 de la madrugada. Terminé con arena hasta en la raya del trasero (no me pregunten cómo, no lo recuerdo).

Para terminar, sólo puedo decir que... ¡fue otra Oktoberfest estupenda!

G. E.

PD: Le pegué el cuerno roto a Donald con una resina epoxi. Esa cosa pega todito.

FRAGMENTO DE EL DRAGÓN DE PIEDRA

Estaba tendido boca arriba sobre un pasto muy suave. Pensó que había soñado el episodio del dragón, pero cuando se incorporó y miró los alrededores, se dio cuenta de que no reconocía el paisaje.

Había ido a parar a un valle rodeado de montañas. Si lo había traído el dragón de piedra, eso aún tenía que confirmarlo, pero aquel sitio era real.

Entonces escuchó unos gorjeos detrás de él, y al darse vuelta se llevó otra gran sorpresa.

Un pequeño dragón, éste sí de carne y hueso, lo miraba con curiosidad. Era de color verde metálico, con ojos y garras púrpura, y agitaba su cola igual que un perrito. Parecía amigable. Feidos extendió una mano hacia él.

—No haría eso si fuera tú —dijo una voz femenina en alguna parte—. Incluso de bebés son bastante traicioneros. Vamos, pequeño, vuelve a casa. Casa, casa.

El dragoncito movió la cabeza y luego se marchó al trote. Tenía las alas demasiado pequeñas para volar.

22 de junio de 2013

CARTA ABIERTA DEL PLANETA TIERRA

Queridos humanos que viven en mí:


Les escribo esta carta porque he notado ciertos conflictos en nuestra breve relación de 200.000 años. Al principio íbamos bien: ustedes cazaban y recolectaban, luego empezaron con las prácticas de agricultura orgánica, y todos felices.

Desde hace unos 300 años, sin embargo, las cosas han empezado a deteriorarse, y pienso que ya es hora de ponernos serios al respecto por el bien de todos.

Entiendo que fuera necesaria la revolución industrial. Ustedes tienen una capacidad intelectual que amerita mejores condiciones de vida, para poder desarrollar todo su potencial. También era importante que mejoraran la atención médica, para disminuir la mortalidad infantil.

Peeeeeero...

De verdad, gente, ¿7.000 millones de habitantes y aumentando? No estaría mal si no fuera porque a) mi superficie terrestre sigue siendo limitada y b) hay otras especies en el planeta que también requieren espacio, y muchas de ellas se están extinguiendo. No sé si lo saben, además, pero ustedes ya están consumiendo recursos a mayor velocidad de la que los puedo reponer.

Nota: no estoy insinuando que se maten entre ustedes. ¡Las guerras son crueles y antiecológicas! Pero bueno... ejem... ¿qué tal revertir un poquito ese crecimiento demográfico, y al mismo tiempo buscar prácticas de vida sustentables? ¿Sí? (Y no es que me preocupe tanto por mi propio estado de salud. He sobrevivido a varias glaciaciones y al meteorito que extinguió a los dinosaurios. Aun así, no me hace gracia estar todo sucio y lleno de habitantes que no respetan mis ecosistemas.)

Recuerden que tengo muchas cosas bellas para ofrecer: praderas, bosques, selvas, montañas, incluso los desiertos; mares azules con delfines, fantásticos tiburones y ballenas de todas clases.


(Por cierto, queridos japoneses: dejen de comerse a las ballenas. Ya no quedan muchas y ustedes pueden comer otras cosas. Y para los chinos: esa práctica de cortar las aletas de los tiburones es espantosa. Abandónenla.)

Y sí, entiendo que el plástico es cómodo y todo eso, ¡pero ustedes ya han creado suficiente plástico como para envolverme en él 6 veces! Y el plástico no se degrada. Ya hay todo un continente de basura plástica en el océano... (De verdad, qué asco. Por no hablar de los basurales en los continentes. Y si encima exponen a los niños a esa basura tóxica... mal hecho, mal hecho. Deberían cuidar mejor de sus crías, como hacen las gatas o los pingüinos emperadores.)

En fin, es todo por ahora. Espero que reconsideren para que en el futuro podamos llevarnos un poquito mejor. Al fin y al cabo, ¡ustedes viven en mí, y hay que cuidar el lugar donde uno vive!

¡Abrazo de grupo!


Atentamente,

El planeta Tierra (por cortesía de Gissel Escudero)

16 de junio de 2013

FRACTALES "RORSCHACH" :-P

Parte de la gracia de los fractales abstractos es ver formas en ellos según el gusto de cada uno, como en la prueba Rorschach. A veces un fractal solamente me causa una impresión general, por la combinación de formas y colores, pero otras veces mi imaginación insiste en ver algo en concreto. Voy a poner una serie de esos fractales. Piensen en qué ven ahí y luego lean debajo lo que YO veo, a ver si coincidimos. ¿Listos? Aquí voy...


Aquí veo una ancianita encorvada, comiéndose un emparedado :-D ¿Por qué un emparedado? No sé, supongo que porque es algo que puede comerse mientras uno va caminando por ahí :-)


Aquí veo un bonito pájaro azul :-)


Bueno, quien no vea aquí una cara sonriente definitivamente necesita gafas, porque no veo de qué otra manera podría interpretarse esta imagen. Es un fractal muy feliz.


En este caso veo un pez, como esos peces coloridos de los arrecifes (la cabeza sobre la esquina superior derecha).


Éste es un fractal sumamente atípico. Me sugiere dos extrañas criaturas, una al lado de la otra y mirando hacia la derecha, con colas plumosas.


Aquí veo una cucaracha. Y como yo odio las cucarachas, veo una cucaracha MUERTA, que es el estado en el que pronto se encontrará cualquier cucaracha que entre a mi casa. (Puaj. Qué bichos más asquerosos.)


Esto es... ¡un feto alienígena! Una criatura que probablemente se volverá malvada y tratará de liderar una misión de conquista de nuestro planeta, antes que alguien (en general Will Smith) la derrote al cabo de una hora y media de película con muchos efectos visuales :-P


Aquí veo un erizo. Cuidado porque pincha :-)


Seré morbosa, pero aquí veo un pobre animalito aplastado en una carretera. Chato y simétrico.


Esto vendría a ser un galeón. Un galeón fantasma, además. Con una tripulación similar a la de la segunda peli de Piratas del Caribe.


Veo veo... un pavo real. Le falta algo de cola, pero plumas de colores tiene de sobra :-)


¡Tortuguitas de mar! Una mamá con sus hijitos, tal vez (aunque en realidad las tortugas no se ocupan de sus crías una vez que dejan los huevos en la playa).


Ya había sometido este fractal a opiniones en otra ocasión. Las respuestas fueron diversas. En mi caso, sigo viendo una enorme cabeza de insecto, de perfil. Puaj puaj puaj :-) Aunque me gusta la combinación de formas y colores, en realidad.


Y esto es... ¡un pavo! Pero no un pavo real, sino de los que se comen en el Día de Acción de Gracias. (Son deliciosos, por cierto.)


Por último, aquí veo... diablos, no sé que veo... Es... es... ¡una alucinación psicodélica causada por LSD! :-D (Es decir, SUPONGO que eso veo. Nunca he tomado LSD. En serio, que no.)

Siéntanse libres ahora de decirme, en la sección de comentarios, qué ven ustedes :-)

G. E.

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FRAGMENTO DE HISTORIAS DEL DESIERTO

El bicho tomó la delantera, subiendo los peldaños de dos en dos. Al llegar arriba, no obstante, se detuvo y giró sobre sí mismo con la boca y los ojos muy abiertos. De pronto se veía algo asustado, como si todo aquel espacio le resultara intimidante después de tantos años atrapado en una celda oscura. Dos lágrimas corrieron por su pelaje gris.

—Todo está bien, amiguito —dijo Caleto con voz suave—. Sí, eres libre. Disfrútalo.

El animal soltó un gritito y corrió a toda velocidad por la arena, alzándose a menudo sobre sus patas traseras para abarcar el aire con las delanteras.

—Ya sé por qué lo encerraron —opinó Urel—: está chiflado.

—No, no está chiflado. Está feliz.

Caleto pensó que el animal se marcharía, dado que sus vueltas eran cada vez más amplias, pero al cabo de un rato volvió junto a él y abrazó su pierna.

—Ya tienes un nuevo ocut —dijo Urel.

—¡No seas malo! Mira: me está dando las gracias a su manera. ¿No te alegra que lo hayamos soltado? Hombre, ¡tal vez esto compense todas nuestras fechorías! Dime si no somos buena gente por rescatar a un bicho desamparado.

—Mmm, no sé, quizás —respondió Urel, pero su hermano pudo ver que, aunque trataba de disimularlo, él también estaba conmovido.

El animal soltó la pierna de Caleto y contempló a ambos ladrones con expresión devota. Se había quedado quieto excepto por el rabo, que agitaba de un lado a otro con demasiada rapidez para distinguirlo.

—Creo que quiere venir con nosotros —dijo Caleto.

—¿Qué? No, no podemos ir por ahí arrastrando otra mascota. Ya nos fue bastante mal con la primera, y... y...

Urel no pudo continuar. La criatura había dado unos pasos hacia él para apoyar una patita en su pie descalzo. No había forma de ignorar tanta dulzura.

—¡Oh, qué genios, de acuerdo! —explotó Urel—. Que venga con nosotros, pero sólo porque es una pobre cosa patética con un collar de oro. ¡Y no se te ocurra ponerle un nombre!

Caleto sonrió, el bicho dio más saltos de alegría, y los tres se alejaron de las ruinas después de llamar a una nueva luz guía.

Quince minutos más tarde, el animal se llamaba Puffo.

4 de junio de 2013

UN PASEÍTO POR PITEÅ, SUECIA (2)

¿Dónde me quedé en el artículo anterior? Ah, sí, estaba hablando de la comida y el clima. Ahora falta decir qué hay para ver y hacer en Piteå. Como es una ciudad pequeña, no hay mucho más que un museo dedicado a la fabricación de ladrillos y una iglesia bastante antigua, pero eso quedó bastante compensado por un festival de espectáculos públicos (conciertos de diversos grupos de música locales y extranjeros). Además, son muchos los suecos que tienen casas de verano, y la familia con la que pasé esos dos meses no era la excepción. Ellos tenían esa segunda casa a unos minutos de viaje, y allí pasamos unos cuantos días.

Ah, se me olvidaba, en Suecia es costumbre quitarse los zapatos al entrar a cualquier casa. Es muy higiénico. En Uruguay no se hace, pero al menos en mi casa yo me quito los zapatos y me pongo unas pantuflas, así que no me supuso ningún inconveniente adaptarme a tal exigencia (donde fueres, haz lo que vieres).

Bien, la parte trasera de esa casa de verano daba a un lago muy bonito:


Se podía nadar ahí como si fuera una playa. La casa estaba ubicada en medio de una zona boscosa, y todas las casas tenían una separación bastante grande entre sí, de modo que en ningún momento hubo visitas de los vecinos (me dio la impresión de que los suecos son muy sociables, pero sólo con la familia; pero claro, no puedo sacar conclusiones sin un análisis estadístico, así que me limitaré a contar lo que yo viví). Pasé ratos muy buenos en las caminatas por la carretera, y todo estaba lleno de flores, pájaros, unas mariposas azules diminutas, alguna serpiente y una ardilla a la que cada tanto veía saltar de árbol en árbol cerca de la casa donde yo estaba (bueno, quizás no era la misma, ya que todas las ardillas se parecen bastante). La mayoría de las flores silvestres eran como éstas:


De todas maneras, se ve que los suecos se hartan tanto de la nieve en el invierno que apenas viene el calor tratan de llenar de flores cualquier rincón disponible. Había flores por todos lados, incluso en la ciudad; las plantan de cero todos los años. (Esto me pareció hermosamente primermundista. En Uruguay no se podría hacer porque la gente tiene la mala costumbre de robar plantas, incluso en propiedades privadas. A una de mis vecinas le robaron los pensamientos que había plantado la tarde anterior, con tierra y todo. Y ni les cuento todas las cosas que han robado de mi propio jardín.)

Hicimos excursiones a varios lugares de los alrededores. Aquí van más fotos...


Sí, es un cementerio. Le saqué una foto porque me llamó la atención lo bien cuidado que estaba todo. Hasta había palas y regaderas disponibles para que la gente atendiera las plantitas en las tumbas.


La mayor parte de las iglesias que vi eran en este estilo: muy pintorescas, de madera. (La mayor parte de las casas también son de madera. Es que en Suecia tienen árboles de sobra, como dije antes.)


Este arroyo se encuentra junto a un museo al aire libre con cabañas antiguas llenas de muebles también antiguos. Después de estar ahí e imaginar cómo vivían las personas, aprecié mucho más las comodidades de la vida moderna :-D


Estos músicos estaban tocando en ese museo al aire libre. Y el bebé en el cochecito siguió durmiendo felizmente durante todo el concierto :-D


La foto de arriba es de un parque que visitamos. Era muy bonito, ¡y hasta había unas ranitas no más grandes que la uña de un pulgar!


Un día hicimos un largo paseo hasta Noruega. El paisaje se volvió más montañoso hasta convertirse en lo que ven arriba. Era una vista impresionante. Vimos renos salvajes por la carretera, además. Hubiera querido ver alces, también, pero al parecer andaban en otros quehaceres :-P Otro dato: en Suecia el tráfico es ordenadísimo... pero como los animales salvajes no saben nada sobre las leyes de tránsito, cada tanto hay algún choque contra renos y alces en las carreteras. Malo para los animales... y malo para los ocupantes del auto. Un alce es más o menos tan grande como un caballo de carreras.



Al parecer, estas casitas con pasto en el techo son comunes en esa parte de Noruega. Si agrandan la segunda, verán que en el techo hay, además, un pedazo de madera pintado que parece una cigüeña creada por Tim Burton. Me hizo mucha gracia :-D


Y para terminar con las fotos, éste es un reno bebé que andaba con su madre por un camino de tierra. ¿No es bonito? (un poco desgarbado, eso sí). Por cierto, los renos no me parecieron animales particularmente inteligentes sino algo atolondrados, como las ovejas. Quizás los de Papá Noel sean la excepción.

¿Qué me falta por contar? A ver, yo no sabía sueco cuando hice este viaje, pero no fue ningún problema porque hasta los niños hablaban inglés. De hecho, los programas de televisión están subtitulados para que la gente los vea en su idioma original (así se aprende inglés muy fácilmente). El sueco no es un idioma muy difícil, sin embargo, sobre todo si uno ya tiene conocimientos de inglés. La gramática y muchas palabras son similares.

La gente en general me pareció muy sencilla, educada y respetuosa. Al menos la mitad tenían el pelo rubio, pero había personas de cabello castaño y también vi muchos extranjeros, incluso de países musulmanes (Suecia acepta refugiados). Me pregunto qué harán si alguna vez se pierde una niñita en un lugar público, porque ahí sí me dio la impresión de que todas eran rubias y que todas vestían de rosa. Y ya que estoy con lo del pelo rubio, me pregunto si Suecia es el único lugar del mundo donde las rubias se tiñen de negro (aunque no sé si las chicas góticas cuentan).

Y hay reglas. Reglas por todos lados, para mantener el orden. Me pareció... liberador. Incluso en los conciertos, donde cada tanto se veía gente bastante borracha, no presencié ningún incidente digno de mención. Como máximo, un hombre se puso a bailar encima de una mesa, pero enseguida le ordenaron que se bajara. (Contrasta mucho con la realidad de Uruguay, donde cada vez que hay más de tres borrachos juntos, jóvenes o adultos, se arma una riña callejera.) Los suecos pagan impuestos altísimos, pero se nota la devolución en servicios.

Lo único que no me gustó de Suecia, y esto ya lo había mencionado aquí... ¡fueron los malditos mosquitos!

En fin, si piensan que los suecos son unos aburridos porque nunca oímos hablar de ellos... es porque están demasiado ocupados viviendo bien :-P Como debería ser en el resto del mundo, puestos en ello...

G. E.

29 de mayo de 2013

UN PASEÍTO POR PITEÅ, SUECIA (1)

¿Han leído ya mi artículo sobre el paseo que hice a Casapueblo? Eso fue por Uruguay, pero la verdad es que a lo largo de mi vida he tenido la suerte de viajar a unos cuantos países extranjeros, ya sea en autobús o por avión. La última vez que salí de Uruguay fue para ir a Suecia. No fue un paseo turístico, sin embargo, sino que fui a visitar a alguien. Aun así resultó ser una experiencia turística estupenda, especialmente por mi mentalidad más afín al funcionamiento ordenado de los países de primer mundo; es decir, me siento más a gusto en ellos que sumergida en la mediocridad tercermundista de Uruguay (sí, es lo que pienso de mi país; desearía no pensarlo, pero las cosas están como están y no voy a andar por ahí diciendo que vamos bien si los hechos dicen lo contrario).

Tuve que tomar tres aviones distintos para llegar hasta ahí: de Uruguay a Madrid, de Madrid a Estocolmo y de Estocolmo a mi destino final, Piteå (se pronuncia Píteo). La agencia de viajes coordinó los dos primeros vuelos, mientras que el tercero lo agendé a través de Internet y por pago electrónico. Ventajas de la tecnología moderna :-) Debo decir que, por más emocionante que suene lo de viajar en avión, en realidad es un sistema que con el tiempo ha dejado de gustarme. ¡Es que resulta cansador e incomodísimo! (Lo de morir en un avión no me preocupa. Tengo más probabilidades de que me atropelle un auto en Uruguay, dado que nuestro tráfico es caótico.) Encima, el tercer avión que tomé en este viaje era DIMINUTO, tanto que incluso yo, con mi metro y medio de estatura, apenas cabía en el asiento. Sin embargo, el último vuelo también fue el más bonito en cuanto a la vista, porque la Península Escandinava se ve FENOMENAL desde arriba.


¿No les encanta todo ese verde? Era puro bosque, con lagos, más bosque, alguna ciudad pequeña, luego más lagos y más bosque. En la foto también se ven algunas turbinas eólicas, puesto que los suecos le apuestan mucho a las fuentes de energía renovables.

En fin, de esta manera llegué a Piteå, donde me recibieron las personas a las que había ido a visitar. Piteå es una ciudad bastante pequeña, como una de esas ciudades del interior de Uruguay, salvo que en Piteå están rodeados de bosques en lugar de praderas suavemente onduladas. Fui a mediados de año, o sea que era verano y por lo tanto no había nieve por ninguna parte. Era puro verde, verde, verde. Supongo que hay mucho verde para compensar por los meses en que los suecos sólo ven nieve, nieve, nieve :-D

Lo primero que me llamó la atención acerca la ciudad fue la LIMPIEZA, pero claro, la ciudad donde yo vivo está tan mugrienta últimamente que cualquier otro lugar del mundo me parece más limpio :-P Aquí van las primeras fotos de Piteå:




Las dos primeras son del centro de la ciudad, la tercera es de un parque que hay no muy lejos de allí. En ese parque se llevó a cabo una celebración tradicional veraniega, con bailes y canciones.


Por cierto, en esta última foto se encuentra la segunda cosa que me llamó la atención: personas en sillas de ruedas. En Uruguay hay muchas personas discapacitadas (en parte debido a la gran cantidad de accidentes de tráfico), pero raramente salen a la calle porque la ciudad no está adaptada para su libre circulación. Es decir, casi no hay rampas, muchas aceras están rotas, y hay tantas subidas y bajadas que resulta tremendamente difícil empujar una silla de ruedas. (Tomen nota, gobernantes de Uruguay: vamos muy mal parados en cuanto a la igualdad de derechos para los discapacitados.) En Piteå, sin embargo, sí hay rampas y senderos para la circulación de sillas de ruedas, peatones y bicicletas. Es sumamente cómodo desplazarse por cualquier lado.

Aquí van algunas fotos más de la ciudad:






Pintoresco, ¿verdad? Y tranquilo. La tercera cosa que me llamó la atención fue esa tranquilidad. Sí, la ciudad donde yo vivo es una capital y las capitales tienden a ser más ruidosas que las ciudades periféricas, pero algunas personas tienen la mala costumbre de hacer ruidos innecesarios, por ejemplo poniendo la música a todo volumen en plena calle o recortando los caños de escape de las motocicletas para dejar sordos a todos los vecinos. La polución sonora es un verdadero problema por estos lares. O sea, en Piteå mis oídos disfrutaron de un merecido descanso :-D

Animales que vi en la ciudad: gatos, perros, muchas aves y... erizos. Sí, en dos ocasiones vi unos simpáticos erizos caminando de un lado a otro sin ninguna preocupación aparente. Claro que si yo estuviera cubierta de púas tampoco me preocuparía por casi nada :-P

Bien, para los que se estén preguntando qué se come en Suecia, les diré que el menú fue bastante variado en la casa donde yo estuve :-D Comí muchas patatas hervidas o al horno, tacos, carne de alce y reno, salmón al horno, pescado a la plancha, hamburguesas, frutas varias (incluyendo naranjas, manzanas y piñas), ensaladas, fresas recolectadas del jardín, unas bolas hechas de masa de patata y harina (hervidas y rellenas de jamón; es el platillo local), diversos tipos de pan, queso, pasta con carne picada, panqueques, helado, arroz, quinoa, y seguramente unas cuantas cosas más que no recuerdo en este momento. Y para beber había té, café, leche, cada tanto vino, y también era una costumbre de fines de semana hacer brindis con licor :-P (De paso les cuento el siguiente dato: en Brasil y España también se come de maravilla, mientras que los Estados Unidos son el peor lugar que he conocido en cuestiones culinarias, al menos para los turistas de clase media.) Por cierto, no vi mucha gente gorda en Suecia. Se ve que comen bien en el verano y luego adelgazan todas esas calorías cuando viene el clima frío. Y para que tengan una idea sobre el frío, les diré que los termómetros estaban regulados para marcar hasta 30 grados sobre cero... y 30 grados bajo cero. ¡Brrrrr! Las temperaturas veraniegas eran de moderadas a cálidas, como una primavera en mi ciudad (o sea, no tuve que comprarme más ropa que la que uso en mi propio país).

Bien, corto por aquí y les contaré el resto en la siguiente entrada :-)

G. E.


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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