INCOMPATIBLES - Ella quería conquistar al cerebrito de la clase. Él estaba determinado a ignorarla... hasta que descubrió su secreto. UNA RELACIÓN PERFECTA - Historias románticas contemporáneas con un poco de arte en cada una. BESO ROBADO - Lina conoce a dos bailarines de ballet: uno que le gusta... y otro que hará de todo para conquistarla. LOBO DE LUNA - La amistad inquebrantable entre una criatura del bosque y un lobo de otro mundo. EL REY Y EL PÁJARO BLANCO - Había una vez un joven rey y un ave blanca con un secreto extraordinario. RELATOS DE AMOR Y SANGRE - A menudo el amor sale terriblemente mal... AMOR SANGRIENTO - Él está muriendo de un cáncer terminal. Ella tiene un secreto escalofriante. OSCURA SALVACIÓN - Historias sobre amor y salvación... plagadas de horror y oscuridad. Haz clic en las portadas para leer las muestras gratuitas. Ve a la página SOBRE MIS LIBROS para ver todo mi catálogo. ¡Gracias por apoyarme!

29 de enero de 2013

MI MUNDO FRACTAL (3)

Ya les he mostrado cómo es mi hogar en mi mundo fractal, y también un poco de la extraña arquitectura de sus ciudades. En esta última entrega (aunque podrían venir otras en el futuro) cumpliré mi promesa de enseñar más paisajes naturales y animalitos.

Para empezar, mi mundo fractal está ubicado en un PLANETA fractal, que se ve así desde el espacio exterior:


A diferencia de la Tierra, este planeta fractal todavía tiene la mayor parte de su superficie continental cubierta por espacios naturales y verdes :-) Igual que en la Tierra, sin embargo, hay más agua que continentes, y los océanos tienen una gran cantidad de vida, como estos delfines fractales:


NADIE masacra a los delfines en mi planeta fractal. Viven felices y contentos, y se pasean por entre los arrecifes donde hay cardúmenes como éstos:


Bonitos, ¿eh? Seguro que entre ellos se encuentra el equivalente del pececito Nemo :-)

Los océanos de mi mundo fractal hacen olas, que se ven así:


Son olas muy ordenadas, de modo que raramente causan naufragios. Sin embargo, lo que sí hacen es arrastrar tesoros marinos a la playa, como esta preciosa caracola:


Pero bueno, volviendo a la superficie, en mi mundo fractal hay unos jardines psicodélicos muy interesantes, donde uno no sabe si lo que está viendo son flores, esculturas coloridas o delirios de la imaginación...


Como sea, en estos jardines hay más peces, pero de agua dulce. Son bastante raros también.


En otras partes del mundo fractal hay bosques. Los árboles son perfectamente simétricos, similares a los pinos, y cada tanto los empapan unas bonitas tormentas de verano...


Después de cada lluvia en un bosque fractal aparecen estas extrañas pero coloridas maripositas:


Sí, parecen flores. Es parte de su estrategia de mimetismo para escapar de las aves fractales :-D

Por último, existen algunos lugares donde es posible escalar masas rocosas de diversas formas y tamaños. Les paso una vista aérea para que se hagan una idea general:


Después de todo lo que he mostrado, ¿quién quiere venirse a vivir a mi mundo fractal? :-)

G. E.

****************************************

FRAGMENTO DE LA DAMA Y EL LOBO

Una figura les bloqueó el paso al equino y su jinete. Blitz se encabritó, y en ese segundo de confusión, en el que Anna tuvo que emplear todos sus músculos para mantenerse sobre el animal, pareció que la figura era un lobo gris. Pero no se trataba de un lobo, porque estaba haciendo un gesto con sus brazos y además llevaba ropa.

Blitz retrocedió dos pasos sobre sus patas traseras, tambaleándose al borde del desastre, y volvió a apoyarse en las patas delanteras. La figura aprovechó para saltar hacia él y sujetarlo por las bridas. El caballo resoplaba y estaba cubierto de sudor, pero ya había empezado a calmarse.

Anna apartó de su frente los cabellos que se le habían soltado en la carrera. Su cuerpo temblaba por la tensión y el corazón le golpeteaba en el pecho a un ritmo trepidante, pero ella misma también comenzaba a relajarse. Mientras tanto, contempló a la figura de pie junto al caballo. Era un hombre, por supuesto, no un lobo. Había sido un error muy extraño por parte de la joven, y sólo se explicaba porque el desconocido, quien no debía pasar de los veinte años, tenía el cabello gris y los ojos de un sorprendente color ambarino. Llevaba un atuendo de cazador y por lo tanto iba armado; sin embargo, miraba a la joven con expresión atenta y algo risueña, esperando a que ella y su animal se recuperaran del susto. Ella consiguió decir:

—Gracias por la ayuda, señor. Me las habría arreglado de todas maneras... pero así fue más rápido.

Anna se maldijo por sonar como una niña orgullosa incapaz de admitir su error, por más que en el fondo estuviera convencida de que sus palabras eran ciertas. El hombre, no obstante, se limitó a sonreír. Con una voz respetuosa y agradable, contestó:

—Una mujer capaz de salir al bosque con semejante bestia seguro que puede cuidarse sola, pero se me ocurrió que no estaría de más ayudarla un poco. ¿Se encuentra bien?

Anna asintió y bajó del caballo. Las piernas le fallaron entonces, como si hubiera perdido todos los huesos durante la cabalgata, pero unas manos fuertes la sujetaron por la cintura, evitando que se desplomara. La joven se apoyó en Blitz mientras esperaba a que su cuerpo volviera a pertenecerle por completo, consciente de la respiración masculina que sonaba tan cerca de ella. Cuando se sintió firme de nuevo, se apartó del desconocido y lo miró a la cara una vez más.

No era tan apuesto como Stefan, pensó ella. Le faltaba el encanto de la madurez... pero vaya que lo compensaba con esos ojos tan raros y penetrantes. Anna tuvo que reprimir el impulso de cruzar los brazos sobre su pecho, como si de pronto tuviera que proteger un corazón expuesto. En cambio, se estiró lo más que pudo y dijo:

—Ya estoy bien, señor. Puede seguir con sus asuntos y dejarme sola, que yo volveré a casa. Me están esperando ahí.

23 de enero de 2013

MI MUNDO FRACTAL (2)

Mi mundo fractal es todavía más raro de lo que mostré en el artículo anterior. Para empezar, hay ciudades de arquitectura muy original, como ésta:


Por supuesto, las ciudades en mi mundo fractal son todas ecológicas; usan fuentes renovables de energía y se reciclan todos los materiales reciclables :-D

Incluso las ruinas en mi mundo fractal tienen un aspecto interesante...


Algunas ciudades en mi mundo fractal parecen sacadas de una peli de ciencia ficción ambientada en otro planeta. Como ésta:


No me pregunten cómo se mantiene todo eso en el aire, porque no tengo ni idea. ¿Alteración de la gravedad? ¿Fuerzas magnéticas? (Sin duda, en mi mundo fractal hay unos ingenieros muy ingeniosos.)

Algunos detalles de la arquitectura son muy chulos, por cierto. Aunque no sabría decir a qué estilo pertenecen...


Sin embargo, no toda la arquitectura en mi mundo fractal es de tipo futurista. Hay estructuras más... orgánicas, por decirlo de alguna manera. Como éstas:




Me encanta mi mundo fractal :-D Para la próxima entrega: paisajes naturales y más animalitos.

G. E.

17 de enero de 2013

MI MUNDO FRACTAL (1)

Hoy voy a descansar nuevamente de mis disparates habituales :-) Como ya dije en otra entrada, ¡adoro los fractales! Y puesto que con el programa Ultra Fractal se puede hacer casi de todo, poco a poco he ido creando mi propio mundo fractal.

Para empezar, mi casa fractal es así:


¿Les agrada la vista? A mí me encanta :-) Y a diferencia de las playas en mi ciudad, ¡no hay basura ni contaminación en ésta! ¡Yay!

Como en mi mundo fractal no tengo que pagar impuestos, puedo tener una casa bien grande. Aquí hay una imagen del patio:


Bonito, ¿eh? Adoro esos helechos. Nunca tengo que regarlos :-D

Hacia el lado opuesto de la playa, el paisaje es todavía más mágico y encantador. Como esto:


Ése es un sitio estupendo para hacer una merienda al aire libre o acampar en la primavera. Además, en el lago se pueden encontrar cisnes fractales:


Se les puede dar de comer, pero con cuidado, porque picotean :-P

Si uno mira entre los arbustos, es posible encontrar estos adorables insectos:


Igual que en el mundo real, las mariquitas fractales se comen a los pulgones fractales :-D (Nota: no hay más plagas en mi mundo fractal. Ni moscas, ni cucarachas ni pulgas. Faltaría más.)

Mi mundo fractal tiene polos, por cierto, con fantásticas estructuras de roca cubiertas de nieve. Como esto, más o menos:


Los polos de mi mundo fractal son perfectos para ir a esquiar :-D Claro que... tendré que aprender a esquiar primero. (Ya sé patinar en hielo.)

Volveré a mi mundo fractal otro día para mostrarles algunas cosas más...

G. E.

****************************************

FRAGMENTO DE ENTRE REJAS

Tropezó con el cadáver de un presidiario. Roberto entró en pánico al pensar que también resucitaría, pero no sucedió. Recordando que sólo había visto levantarse a los guardias, arrastró al prisionero a un pasillo lateral y se puso su uniforme; qué carajo, ya había aceptado la idea de que podía morir en el trabajo, pero ni putas ganas que tenía de volverse zombi. Eso no figuraba en el contrato.

Vestido ahora de convicto, el hombre regresó a la sección de celdas. Los prisioneros estaban ahí atrincherados, unos cuantos con heridas de bala, gritándose entre sí en pleno ataque de nervios.

—¡Se levantaron! ¡Estaban muertos y se levantaron!

—¡Yo también los vi, carajo! ¡Van a matarnos a todos!

Roberto se metió en una celda vacía, buscando una ventana. Esta vez consiguió llamar al director Andrews, pero nadie contestó. El hombre consideró las alternativas. David Conroy le había dado un número de teléfono diciéndole que era sólo para emergencias de las grandes, ¿y qué podía ser más grande que un ataque de muertos resucitados? El guardia marcó dicho número sin titubear. Le contestó una voz masculina, presumiblemente joven.

—Aquí base militar...

—Escuche, no hay tiempo para formalidades —dijo Roberto—. Tenemos una... revuelta aquí en la Penitenciaría Andrews. Los reclusos del ala de máxima seguridad están fuera de sus celdas, y hay guardias muertos. Creo que el director ha sido asesinado, porque no me responde. ¿Puede escuchar la alarma?

—Sí, la oigo. ¿Quién es usted?

—Roberto Martínez, un guardia. Escuche, necesitamos apoyo urgente, y...

—¿Y qué?

—Y... joder, hay algo que tienen que saber. ¿Puedo mandarle un vídeo desde mi móvil?

—¿De qué se trata?

—Si se lo explico no me lo va a creer. Tiene que verlo.

—Más vale que no sea una broma —dijo el hombre al teléfono, y le pasó a Roberto una dirección de correo electrónico. El guardia mandó el vídeo, rogando para sí porque llegara a destino y mostrara bien lo que tenía que mostrar, y sobre todo rogando porque los militares lo creyeran. Si llegaban a pensar que todo era una broma...

—¿Ya lo tiene? —preguntó Roberto—. ¿Hola? ¿Hola?

Por un momento terrible el hombre pensó que se había cortado la comunicación, pero luego volvió a oír la voz en el teléfono.

—Santa María madre de Jesús.

11 de enero de 2013

LA DANZA DE LA LLUVIA

Otra vez ha dejado de llover en Uruguay. Odio cuando pasa eso. Y no es sólo porque tenga que molestarme en regar las plantas de mi jardín para que no se marchiten, sino porque en el campo se mueren las pobres vacas y eso repercute en la economía, lo cual terminamos pagando todos (incluso los vegetarianos; seguro que eso debe molestarles mucho).

Encima, salir a pasear por mi barrio se convierte en una fuente de irritación constante, pero no por la sequía en sí, sino porque los montevideanos son de lo más irresponsables con el agua potable, y cuando hay sequía lo primero que hacen es ¡¡tirar litros y litros para mantener el pasto verde o lavar las veredas!! Vamos, una cosa es regar plantas ornamentales, pero cuando hay sequía bien se puede dejar que el pasto se marchite, que no le pasa nada. Ni que fuera un podrido campo de golf (nota: los campos de golf son muy antiecológicos en ese sentido, pues requieren un gasto tremendo de agua para mantenerlos). Tampoco hace falta lavar las veredas, que nadie va a comer sobre ellas.

En fin, con la intención de solucionar este problemón, decidí que quizás no fuera mala idea hacer una danza de lluvia. Primer inconveniente: no tenía ningún indígena a mano para preguntarle cómo se hace la dichosa danza, así que tuve que inventármela. No problem. Me puse a hacer la coreografía y creé un baile combinando samba, hip hop y el Gangnam Style (ya que está TAAAAN de moda este último), y también escribí una especie de canción con una mezcla de gruñidos, palabras en klingon (aquí tuve que consultar a un trekkie, quien me asesoró con gusto) y el estribillo "llueve, porfis, llueve" en los lugares adecuados.

Segundo inconveniente: el lugar para la danza. Se me ocurrió que debía subirme a la azotea de mi casa, pero la membrana aislante estaba MUY caliente, y no me gustó la idea de bailar en plena noche (por los ladrones, cucarachas, mosquitos y demás fauna nocturna). Lo que hice, entonces, fue marcharme al parque más cercano, con el atuendo completo para el baile (vamos, que no tenía gracia hacer esto en camiseta y pantalones). Y empecé mi danza de la lluvia.


Todo el mundo se quedó mirándome como si estuviera loca. Algunos me filmaron con sus teléfonos para subir los vídeos a YouTube, y algunos otros agitaron billetes y me pidieron que hiciera un strip-tease (¡degenerados!). En el cielo aparecieron algunas nubes... pero no llovió. ¡Demonios! Digo, ¡rayos y truenos!

Oh, bueno. Yo seguiré bailando la danza de la lluvia hasta que se den las condiciones meteorológicas necesarias para que ocurran precipitaciones pluviales. Y entonces bailaré bajo la lluvia cantando la canción de Cantando bajo la lluvia, para celebrar.

G. E.

****************************************

FRAGMENTO DE HISTORIAS DEL DESIERTO

—¿Qué haces? —le preguntó Urel.

—¿Tú qué crees? Estoy llamando a un genio de agua.

—Ten cuidado con eso. Recuerda que la última vez...

—No te preocupes, que no volveré a meter la pat...

Caleto enmudeció al ver lo que salió de la arena, porque distaba mucho de ser un genio de agua. Más bien parecía la cruza entre un reptil y un mono muy peludo, con la mirada tonta de un pollo bizco. El bicho dio unos saltitos, corrió hacia el hombre y se restregó contra sus piernas desnudas, emitiendo unos silbidos que aparentemente eran de felicidad. Urel resopló de fastidio.

—Muy bien. Perfecto. Excelente. ¡Tenías que echarlo a perder! ¿Sabes al menos qué es esa cosa?

El bicho abrazó las piernas humanas, pegándose con las ventosas de sus dedos.

—Pues... no tengo idea —respondió Caleto—. Pero parece amistoso. Creo que es inofensivo.

—Más te vale, porque aún tengo las cicatrices de aquel otro engendro supuestamente amistoso que llamaste por error.

—Oye, no seas negativo. Mira qué cara tan simpática.

—Sí, cómo no —dijo Urel, poniendo los ojos en blanco.

—Pero aún tengo sed. Voy a...

—¡No! Yo lo haré. Tú no muevas un dedo. Lo que menos necesitamos es una manada de... de... lo que sea esa cosa espantosa.

El bicho no se dio por aludido, ya fuera porque no entendía las palabras o porque no le importaba la opinión ajena. Caleto sacudió las piernas y logró desprenderlo de una, pero no de la otra. Mientras tanto, su hermano llamó al genio de agua.

Urel sí escribió el nombre correctamente, y al cabo de un rato apareció el genio, que era de tamaño respetable y llevaba en su interior frutas, caracoles acuáticos, algas y peces. Urel arrugó la nariz.

—¿Qué, no vas a beber? —le preguntó Caleto a su hermano después de saciar su sed—. El agua está muy buena.

—Es que... tiene peces. Y otros bichos.

—Urel, no empieces con eso. Siempre es lo mismo contigo. ¡Y luego te atreves a criticarme!

Caleto llenó su odre. A sus pies, la criatura peluda y escamosa lamía al genio de agua con una larguísima lengua azul.

—No son cosas mías —dijo Urel—. Vamos, ¿dónde crees tú que defecan esos bichos? ¡No puede ser higiénico!

—Cállate y bebe —dijo Caleto entre dientes, apresurándose a sacar las frutas.

—¿Y si bebo y me da diarrea?

El genio de agua le escupió a Urel un chorro en plena cara, haciendo que Caleto estallara en carcajadas.

—¡Ja, ja! ¡Tú te lo ganaste, hermano! ¡Es como si le hubieras dicho a una mujer gorda que parece un hipopótamo!

El genio de agua le escupió también a Caleto, y luego se marchó con tanta prisa que dejó atrás un caracol. Volvió para recogerlo y se marchó de nuevo.

5 de enero de 2013

¡¡MALDITOS MOSQUITOS!!

Ya he hablado en el pasado sobre lo mucho que detesto a las cucarachas. Aquí está la segunda plaga en mi lista: ¡los mosquitos!

¡¡¡ODIO A LOS MALDITOS MOSQUITOS CHUPASANGRE DE PORQUERÍAAAAAA!!!

Y tengo mis razones. ¡Empezando con que pican! No importa qué tan vestida vaya por ahí, siempre encuentran un sitio donde picar, y hasta han tratado de picarme en plena cara, estando yo despierta (menudo descaro). Claro que es peor cuando me vienen a picar en los párpados cuando duermo, en cuyo caso me despertaré a la mañana con los ojos asimétricos, al estilo Quasimodo.

La otra razón es ¡¡que zumban!! Hay muy pocas cosas más irritantes que el zumbido de un mosquito en plena noche. Una trata de dormir, quizás soñar (cuando no tengo insomnio, claro), y de pronto se escucha un BZZZZ BZZZZ en la oscuridad. ¡¡¡Grrrrrr!!! ¡¡Déjenme en paz de una buena vez, estúpidos insectos hematófagos!! ¡¡Mi sangre es MÍA!! ¡¡Y CÁLLENSE, QUE QUIERO DORMIIIRRR!!!

Pero no hay caso: aunque me ponga a matar mosquitos y los deposite a la vista como advertencia, los muy podridos no se dan por enterados y siguen zumbando a mi alrededor, buscando un pedacito de piel suave donde hincar su trompa. (Una de mis partes favoritas de la presentación de Dexter es cuando mata al mosquito. Me resulta muy catártica.)

De todas maneras, los mosquitos en mi ciudad no son los peores. Al menos no transmiten enfermedades como los mosquitos africanos, y tampoco son como los mosquitos suecos. No bromeo: los mosquitos suecos son de cuidado. Quizás sea porque el frío los ha obligado a ser más resistentes, o porque chupan sangre de alces robustos, o quizás porque se han alimentado de la niña vampira de la peli Déjame entrar. Los mosquitos suecos son el doble de grandes y feroces, y suenan como si llevaran altavoces incorporados.


Por estos días hay muchos mosquitos en mi ciudad. Estoy considerando varias medidas, entre ellas: conseguir libélulas mutantes voraces para que se los coman, incorporar más ajo a mi dieta (espantaré de paso a la niña vampira de la peli Déjame entrar y a Nosferatu; a Drácula no, que me cae bien desde el Gran Hermano con monstruos) o salir corriendo a toda velocidad para que no me alcancen (quemaré calorías, de paso).


¡¡Que una sólo tiene cinco litros de sangre, carajo!!

G. E.

1 de enero de 2013

RESOLUCIONES... DRAGONESCAS

Como dije en la entrada de Nochevieja, la celebración mía y de mi dragón por el 2013 no acabó a la medianoche :-) Lo primero que hicimos después de eso... fue aterrizar, obviamente :-D Entonces saqué la botella de limoncello del refrigerador, y mi dragón y yo nos pusimos a trabajar en nuestras resoluciones de Año Nuevo. ¿Recuerdan mi lista del año pasado? Bueno... debo reconocer que no cumplí varias de esas resoluciones, de modo que repetí en la nueva lista las que NO estaban inspiradas por la borrachera. O sea:

1. Todavía tengo que ponerme al día con algunas entradas atrasadas de este blog :-P

2. Aún tengo que buscarle una novia y una cueva a Donald. ¡Éste será el año, lo prometo! :-)

3. Me falta terminar el arreglo de las paredes de mi casa. Uf, es que remover pintura vieja y pasar la nueva me da una pereza... ¡Pero prometo que éste también será el año para eso! :-D (Aunque no creo que a nadie que lea este blog le importen mucho las paredes de mi casa.)

Por lo menos cumplí otras de las resoluciones para el 2012, como cepillar más a mi gato, escribir al menos una novela y seguir siendo buena gente (o algo así; como mínimo, les aseguro que no maté a nadie). Y si bien no hice muchos más amigos en Facebook, sí los conseguí en Twitter :-) (Es que la cuestión del dinosaurio parece darme mucho encanto personal. Los dinosaurios no han dejado de ser populares desde la peli Parque Jurásico.)

En fin, mi dragón y yo comenzamos a beber y a sumar más resoluciones a la nueva lista, y... eh... bien, digamos que poco a poco se nos pasó la mano, como me sucedió el año pasado. De verdad, que el limoncello no sirve para pensar ni para escribir. ¿Cómo se las arreglaban todos esos escritores famosos y alcohólicos de antaño? ¿O será que sólo escribían en los pocos momentos en que estaban sobrios?

Como sea, mi Donaldito se emborrachó tanto que, más que escupir fuego, empezaron a salirle llamas por sus orificios corporales (no incluí todos los orificios en el dibujito, pero... ejem... digamos que se creó una situación digna de una película de Ben Stiller). Y como yo ya estaba bastante borracha también, me partí de la risa con él.


De acuerdo, lo admito, no fue muy responsable de nuestra parte. Pudimos haber ocasionado un incendio. Por suerte, había llovido más temprano y el pasto seguía húmedo :-D

¿Y cuáles fueron nuestras demás resoluciones, aparte de las que mencioné arriba? Bueno, aquí van algunas de las que pude descifrar entre la espantosa caligrafía, el papel chamuscado y los borrones debidos a las salpicaduras de limoncello :-P (Nota adicional: el limoncello tampoco es bueno para la coordinación corporal.)

183. Mi drggón quiere otrro Día Mrrmota ¡¡¡en Hallogüín!!! [Lo tomaré en cuenta. Me gusta la idea de repetir el Halloween durante unos cuantos días. La Navidad no, porque pasan películas ñoñas de Papá Noel y yo prefiero las de terror.]

246. Scribbir otra nvela. y Donnnald quierrre aaaparecer en un realto mediebal y enfrentrsse a caballero. [OK, a ver si se me ocurre una idea para lo segundo.]

599. Cnseguiiir máquina dle tiemmpo p'rrra vlover al passsado y prguntar escritoresss alcooólicos cómo hcían pa'scrivir birrachos. Donaalld quierrre ablar c'n Tolkien sbrre dragóonn Smauug. [No sé si porque Smaug es el malo de la historia o por la cuestión del blindaje hecho de joyas.]

721. ¡¡¡veerr peli hobbbit coonn Dnoald!!!!! [Mmm, no sé si cabrá en la sala del cine. ¿Tal vez en una proyección especial al aire libre?]

937. Slucionarr crisissssisis eSpañola hciendo q'donlad secommma aloos políiticos sstúpidsos. [El problema que veo aquí es que Donald tiene mucha voluntad para cumplir con esa tarea, pero son tantos los políticos españoles estúpidos que el pobre terminará con indigestión. Tal vez debamos sustituir la cosa por un decapitamiento a la francesa. Y ya que estamos, añadiré a la ejecución a algunos políticos estúpidos de mi propio país.]

1098. Grrdsrrr lcotrres d'ssssta bbbbbgggll porrr cmñññárnos yyo y Dnloald 'nn nuussrtras locsss vaentruas. [OK, ésta es una de las últimas resoluciones, y creo entender lo siguiente: "Agradecer a los lectores de este blog por acompañarnos a mí y a Donald en nuestras locas aventuras." Sí, imagino que debe ser eso, y puedo hacerlo ahora mismito: ¡gracias, lectores!]

1102. ¡¡¡¡¡flizzzz2013 p'todosssss!!!!!!

G. E.

****************************************

FRAGMENTO DE EL DRAGÓN DE PIEDRA

Estiró la mano para tocar la estatua, a fin de saber qué tan realista era su alucinación.

Sus dedos sintieron la piedra sólida y caliente. Muy caliente. ¿O sería que él estaba helado? De cualquier manera, la alucinación era muy creíble. Casi le dieron ganas de reír.

La lluvia se convirtió en granizo. El hombre pensó que estaba en problemas allí en medio de la nada, porque el granizo podía volverse muy peligroso.

Fue entonces cuando la estatua perdió solidez y se alejó de su mano.

Feidos se echó hacia atrás al percibir que el dragón se movía. El repiqueteo del hielo sobre la piedra cambió, apagándose hasta sonar como si golpeara carne viva.

Los ojos del dragón eran anaranjados como roca incandescente y miraron a Feidos sin pestañear. Una de las alas se extendió sobre el hombre para protegerlo del granizo.

A Feidos lo invadió una oleada de mareo. No estaba alucinando, pero aquello era demasiado para él y sus piernas dejaron de sostenerlo. Se desplomó sobre el pasto mojado con un ruido de chapoteo.

Apenas consciente, sintió presión en algunas partes de su cuerpo, como si lo estuvieran levantando, y luego le pareció que estaba flotando en el aire y que había dejado de llover.

Envuelto en un calor que no era suyo, cerró los ojos y se desmayó.



Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

------------------------

¿Te gustó el fragmento? Haz clic aquí para leer la muestra gratis desde el principio o clic aquí para comprar el libro en tu tienda correspondiente de Amazon. ¡Besos!

SEGUIR POR CORREO ELECTRÓNICO

La suscripción permite recibir cada entrada (completa) del blog por correo electrónico unas pocas horas después de su publicación (¡incluyendo los dibujitos!). Sólo tienes que apuntar tu dirección y confirmar la suscripción. (Y no, yo no veré tu dirección, así que no la usaré para enviarte propaganda. Podrás desuscribirte cuando quieras, además.)

Datos personales

Mi foto

Dice aquí que debo escribir algo para demostrar que soy yo. Pues no. Prefiero dejar a todo el mundo con la duda. ¡Buajajajaja! >:-D